Opinión

¿De quién es la culpa de la crisis griega?

 
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ME. ¿De quién es la culpa de la crisis griega?

¿De quién es la culpa del desastre económico que vive Grecia y de la crisis que se cierne sobre las finanzas internacionales en caso de que en el referéndum del domingo gane el “no”?

La respuesta más usual a esta interrogante es que el gobierno populista de Tsipras es el responsable del desastre.

Me temo que el asunto es un poco más complejo.

El partido de Tsipras ganó las elecciones de enero de este año con el 36 por ciento de los sufragios mientras que el partido Nueva Democracia, que estaba en el gobierno con Andonis Samaras como primer ministro, obtuvo sólo el 27.8 por ciento de los sufragios.

La razón por la que un partido de izquierda ganó las elecciones fue porque pese a que ya se habían aplicado programas de rescate y austeridad, la economía griega no despegaba. Entre 2009 y 2014, su PIB acumuló una caída de 22 por ciento.

En ese lapso, antes del gobierno de Tsipras, hubo cuatro gobiernos: el de Papandreau, del Movimiento Socialista Panhelénico; el de Papadimos, que encabezó un gobierno de coalición; el de Pikaramennos, que también encabezó una coalición, y el de Samaras, de corriente conservadora, que fue desplazado por la izquierda en este año.

Ningún gobierno de ninguna corriente ha podido con el paquete.

Esto significa que no es un problema de una corriente sino del conjunto de la clase política de Grecia.

Y más aún, lo es de un diseño de una Unión, en el que países que comparten una moneda no lo hacen con políticas fiscales.

La estrategia aplicada por el Banco Central Europeo no funcionó, al grado que apenas hace unos meses comenzó un proceso de inyección de recursos a la región, a lo que se había negado por mucho tiempo.

Y aunque en 2014, finalmente la economía griega tuvo un muy leve crecimiento, la gente estaba cansada de un largo deterioro.

La historia nos muestra que, cuando por la razón que sea, una población padece una recesión larga, hay el riesgo de que elija –cuando existen sistemas democráticos– opciones radicales.

Hay quien ya no lo recuerda, pero los Nazis llegaron al gobierno a través de métodos democráticos.

No justifica en nada lo anterior a gobiernos irresponsables que hacen mal uso de los recursos, pero sí explica la reacción de los electores.

Hay elecciones en España a final del año y existe la posibilidad de que “Podemos”, quizás la fuerza política que más se asemeja a la griega Syriza, se convierta en uno de los integrantes del gobierno.

¿Quién garantiza que otros países no sigan a Grecia si toma la determinación de salir del euro?

Los partidarios de la modernización económica y la competencia deben considerar seriamente que si no existe un diseño institucional para empujar realmente la recuperación de las economías de los países más afectados por la crisis, los electores van a optar por quienes ofrezcan salidas políticas que, aun sin ser viables, parecen ser un camino diferente.

El cansancio y el hartazgo son malos consejeros cuando se trata de opciones electorales, y las consecuencias de una mala elección pueden durar décadas.

En México, hay que aprender la lección

Twitter:@E_Q_

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