Opinión

¿De qué tamaño pudiera ser el remanente que Banxico transferirá a SHCP este año?

 
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coberturas cambiarias del Banxico

Pocas cosas son tan primitivas en nuestra era como la contabilidad de las economías y la contabilidad de las entidades gubernamentales.

Para la contabilidad de las cuentas nacionales, como ejemplo, el gasto de inversión que hace el Estado en una planta de generación de electricidad da un mayor déficit fiscal, como si ese gasto fuera para pagar celulares a la burocracia. En una empresa privada el gasto de inversión no pasa por resultados, sino que se va al activo fijo, y en los siguientes ejercicios se va depreciando gradualmente conforme al uso y a la vida útil de ese activo.

En la contabilidad de las entidades gubernamentales también encontramos algunas definiciones y políticas contables de Ripley. Una de esas prácticas primitivas es la cuestión de los remanentes de operación del Banco de México.

De acuerdo al artículo 55 de la Ley del Banco de México, a más tardar en abril de cada año el Banco de México debe transferir a la SHCP el remanente de operación que el Banco Central haya generado en el ejercicio anterior. El componente más importante de este remanente es la plusvalía que se genera en el saldo de las reservas internacionales por la devaluación del peso.

En los últimos meses del año pasado, el peso mexicano se debilitó más que el resto de las monedas ante el triunfo del presidente Trump y sus promesas de campaña contra México. Con este efecto, el tamaño de la plusvalía de las reservas internacionales debe haber sido enorme, para el ejercicio 2016.

A iniciativa del presidente de la República, en 2015 el Congreso de la Unión aprobó una reforma en la cual se establece un destino específico para el referido remanente que asegura un “uso responsable” del mismo:

I. Al menos el setenta por ciento debe destinarse a la amortización de la deuda pública del gobierno federal contratada en ejercicios fiscales anteriores o a la reducción del monto de financiamiento necesario para cubrir el déficit presupuestario que, en su caso, haya sido aprobado para el ejercicio fiscal en que se entere el remanente, o bien, una combinación de ambos conceptos, y

II. El monto restante debe usarse para fortalecer el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios o al incremento de activos que también mejoren la posición financiera del gobierno federal.

Si se analiza, esto es una joya de la política económica muy a la mexicana. Con el pago de la transferencia de una utilidad no realizada del Banco Central a la Secretaría de Hacienda, lo que no es otra cosa que creación de dinero inflacionario, nos damos el lujo de bajar la deuda pública en pesos, en 70 por ciento y el 30 por ciento restante sí nos lo podemos gastar, siempre y cuando se informe en qué se aplica. Todo esto, basado en un criterio cuestionable. El Banco Central no es una institución de lucro. Así que sus 'utilidades' ya sean realizadas o no realizadas, se tienen que ir a Hacienda.

En 2014 el Banco de México informó que generó un remanente de operación equivalente a 31 mil 450 millones de pesos, mismo que fue entregado a la Secretaría de Hacienda en su totalidad en abril de 2015.

En 2015 el Banco de México generó un remanente total de 378 mil 200 millones de pesos, de los cuales el Banxico reservó un total de 139 mil millones, entregando a Hacienda 239 mil millones en 2016.

Para 2016 es posible que el remanente bruto supere 600 mil millones de pesos. Considerando que el Banco de México pudiera reservar de 30 a 40 por ciento de esa plusvalía, el remanente que podría transferirse sería entre 375 mil millones y 438 mil millones de pesos. De este importe, e 70 por ciento restante serviría para pagar deuda pública: entre 262 mil 500 y 307 mil millones. El resto podría utilizarse para financiar déficit fiscal o fortalecer a Pemex y CFE. Esto lo conoceremos en los próximos días.

Habría que ver que si el tipo de cambio cerrara este ejercicio en 18 pesos o menos, se tendría como consecuencia una minusvalía en las reservas al expresarlas en pesos, en el balance del Banco de México.

Se tendría una pérdida no realizada. Lo que sucedió hace algunos años. En este caso, la Secretaría de Hacienda le tendría que inyectar capital al Banco de México, si las minusvalías superaran lo ya reservado. ¿O no?

Twitter: @EOFarrilS59

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