Opinión

¿De qué sirve?

    
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Protestas contra la violencia de género en México. (Cuartoscuro/Archivo)

En diciembre de 2006, el Congreso Federal aprobó la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, que tenía como principal objetivo que desde el Estado se realizaran acciones para erradicar la violencia de género. Más de una década después, NO HA SERVIDO DE NADA, seguimos maltratando a las mujeres, golpeándolas, abusando de ellas, ofendiéndolas, humillándolas.

Hace unos días, el INEGI presentó la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, ENDIREH 2016, la tercera de su tipo que mide la violencia, los tipos y ambientes en que las mujeres son agredidas en el país. El resultado es devastador: 2 de cada 3 padecen algún tipo de agresión.

Ayer, en el espacio radiofónico de Así las cosas, en W Radio, tuvimos la oportunidad de entrevistar a Adrián Franco Barrio, Director General de Estadísticas de Gobierno, Seguridad Pública y Justicia del INEGI, y revelaba un dato preocupante: en los tres ejercicios estadísticos que llevan sobre la materia, en 2006, 2011 y 2016, el porcentaje general de mujeres que son violentadas, ya sea emocional, física, económica o sexual, no ha variado: son dos terceras partes del género.

“Esta encuesta es compleja y varía en muchos temas, pero, por ejemplo, si preguntamos por la prevalencia total, esta que decíamos del 66.1 por ciento, prácticamente se ha mantenido igual en los diez años.

“Es decir, la violencia en términos generales, por ejemplo, 2006, el 67 por ciento de las mujeres la sufrieron; en 2011, 62.8, y ahora, 66.1, pero si uno ve los estadísticos, prácticamente se ha mantenido igual”, dijo Franco.

¿Qué ha hecho el gobierno, que abarca dos partidos en la administración, para acabar con la violencia hacia las mujeres? A pesar de leyes aprobadas, de programas y de discursos vacíos cada 8 de marzo, las políticas públicas de México no han permitido que las mujeres puedan salir libremente por la calle sin sentirse acosadas o estar seguras en un entorno familiar o laboral.

La ENDIREH 2016 muestra que seguimos siendo una sociedad que no respeta la igualdad de género, en donde las autoridades dilapidan más recursos en campañas electorales o en una fracasada lucha contra el narcotráfico, que en programas de prevención para niñas, adolescentes y mujeres en edad adulta.

Desde 2010 en el país se han abierto 36 centros de atención especializada para la violencia de género, 25 entidades cuentan con al menos uno. Y a pesar de que se otorga asesoría jurídica, apoyo psicológico y social, las mujeres no corren menos riesgo ahora del que corrían en 2006.

En esta década –desde 2007– también se ha activado sin éxito la alerta de género, que surgió en municipios de las entidades donde existen focos rojos de agresión y debe ser solicitada por organizaciones civiles e internacionales. Hoy 90 municipios en Edomex, Morelos, Michoacán, Chiapas, Nuevo León, Veracruz, Sinaloa, Colima, San Luis Potosí, Guerrero, Quintana Roo y Nayarit cuentan con este mecanismo, que tampoco ha funcionado. Incluso existe el Día Naranja, que nos recuerda que debemos combatir este problema. ¿De qué sirve?

Y los datos nos dibujan un México de una gran crisis: 1 de cada 2 mujeres es violentada emocionalmente; 1 de cada 3 padece violencia física –esta es la que más ha crecido, por cierto–; 3 de cada 10 son agredidas en un ámbito económico o laboral, y 2 de cada 5, en lo sexual. ¿Qué está haciendo el país con los millones de pesos invertidos en una política de protección que no funciona?

“El periodo de edad en el que sufren más violencia las mujeres es en su edad activa, es decir, entre los 18 y los 34… casi 40 años, es decir, entre más activas están, andan más en la calle, andan más en el trabajo… eso quiere decir que tienen más probabilidad de sufrir algún tipo de violencia, están más expuestas”, explicó Adrián Franco.

¿Qué futuro podemos esperar en un país donde un gobierno le promete a una mujer que la protegerá, crea leyes y programas para castigar la violencia contra ella y al salir a la calle, no puede usar la ropa que quiere sin que le griten, la acosen o la violen? ¿De qué sirve?

Twitter: @jrisco

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