Opinión

De Procampo a Proagro Productivo


 
A partir de este año, el Programa de apoyos directos al campo o al ingreso de los productores (Procampo) registrará cambios relevantes con respecto a la mecánica que operó desde 1994. Se modifica su nombre a “Proagro Productivo”, lo cual ha generado algunas confusiones después de que el acrónimo Procampo se ha utilizado por más de 20 años y de que el concepto “Proagro” ha aplicado a un sinnúmero de actividades públicas y privadas, entre otras, es la marca de una aseguradora agropecuaria.
 
Más allá de ello, Procampo/Proagro es el programa público más relevante en el sector agrícola: homologó, no igualó, los subsidios a los productores en relación con los de países con los que México firmó acuerdos de libre comercio; al ser un apoyo por hectárea, no sesga las decisiones de siembra entre cultivos elegibles; redujo distorsiones productivas al eliminarse los precios de garantía y los subsidios a los insumos; y, en los últimos años, representó más de 20 por ciento del presupuesto total de Sagarpa, el programa más importante por su monto (15-16 mil millones de pesos por año).
 
En 20 años, Procampo tuvo pocas modificaciones, como un ligero cambio en los cultivos elegibles, que se centran en granos y oleaginosas, en tanto que el padrón de beneficiarios permaneció (y permanece) prácticamente cerrado. Se introdujeron las figuras de “redondeo”, para otorgar el apoyo equivalente a una hectárea a beneficiarios que tuvieran una menor superficie; la del “pago anticipado” para pequeños productores, que funcionó deficientemente por las restricciones presupuestales que impuso Hacienda; y la “cesión de derechos”, que permitía al productor adquirir insumos, seguros o garantías de crédito contra la entrega esperada de los recursos. En algunos periodos, se crearon distintas modalidades para el programa, como el “Procampo Ecológico”.
 
 
Como anunció el Presidente Peña Nieto a finales del año pasado, a partir de 2014 se busca que Proagro Productivo entregue “apoyos diferenciados y vinculados con la productividad”. En ese marco, el principal cambio es que antes se transfería el subsidio (en pesos por hectárea sembrada) sin condiciones, mientras que ahora el productor tendrá que “comprobar” su destino para la adquisición de insumos, pago de capacitación/asistencia técnica, gastos en mejores prácticas agrícolas o como complemento de otros programas de apoyo. Sin duda un avance, aunque el reto estará en la comprobación y que ello no se preste a corrupción.
 
 
Otras modificaciones son que ahora se consolidarán las hectáreas que posea el productor y se establece un máximo de 100 hectáreas, en tanto que antes se establecía un monto máximo en pesos por predio (100 mil). Por otra parte, se elimina la obligación de registro anual del productor/predio, y se establecen la no reinscripción y el pago automático antes de la siembra, que ojalá sea una realidad. Asimismo, se determinan apoyos diferenciados para producción de autoconsumo (en y fuera de las zonas de la cruzada contra el hambre) y para producción de transición y comercial, y no sólo por ciclo agrícola o régimen hídrico. Ambas medidas coadyuvarán a reducir –marginalmente– la regresividad del programa, que se da al canalizar mayores apoyos a productores con mayores superficies.
 
 
La nueva orientación se basa en avances anteriores, en particular, la depuración del padrón de beneficiarios que se llevó a cabo en 2010-2012 y que permite una mejor focalización de los apoyos, geo-referenciar los predios y reducir la presión presupuestal (de 16.3 mil millones de pesos en 2013 a 13.5 mil millones en 2014), al eliminar del padrón predios urbanos, ilegales o que ya no se siembran.
 
Sin duda una mejor orientación del programa, pero que todavía es susceptible de mejora, como que los productores de transición y comerciales transiten a otros programas de apoyo (temporales y acotados) a la inversión; utilizar el padrón de Proagro, que es el más completo del que se dispone, para refocalizar otros programas agropecuarios; y continuar el camino para reducir su regresividad.