Opinión

De la reforma 'chilanga' 
a la reforma educativa

 
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DF

Cuando se ha hablado de la reforma del DF, estoy seguro de que la gente piensa inmediatamente en que el transporte público será mejorado y esto incluye a la Línea 12 del Metro que será recuperada para que medio millón de personas puedan utilizarla; una reforma en el DF incluiría, por supuesto que los baches y los topes desaparecieran, que en los parques y jardines públicos crecieran pasto y flores; reformar al DF significaría la edificación de mercados públicos de excelencia, hospitales, guarderías, servicio recolector de basura semejante a los que existen en las grandes capitales como Berlín, Madrid o Sidney.

Una reforma de la capital supondría una considerable mejoría tanto de las instalaciones como del personal de los ministerios públicos, los juzgados, las cárceles y, de manera subrayada el cambio de apariencia y eficacia de las diversas policías. Reformar o cambiar al DF, debiera llevarnos a buscar la manera de tener un mucho mejor aire para respirar, agua limpia en las tuberías, ambulantaje controlado, la desaparición de esas telarañas de alambres eléctricos en cada esquina, respeto a ciclistas y peatones, regulación de marchas y manifestaciones.

Entre muchas otras cosas, eso es lo que nos importa a los chilangos. A nadie le importa tener alcaldes, regidores y concejales que abulten aún más los trámites en el trato con la ciudadanía. ¿Quién podría estar interesado en que el presidente ya no nombre al jefe de la policía (secretario de Seguridad Pública) o que los alcaldes tengan su propio cabildo?

Las delegaciones dejarían de llamarse de ese modo y serían bautizadas como “demarcaciones territoriales” y algunas como Iztapalapa, Álvaro Obregón o la Cuauhtémoc podrían subdividirse para llegar a ser veinte.

A todo esto habría que crear una Asamblea Constituyente que realizara el parto de una nueva Constitución para el DF que ya se llamaría Ciudad de México. ¿Dos constituciones? Si la que tenemos es remendada constantemente, ¿imaginamos lo que esto produciría?

Esa reforma, que bien pudiera ser una amenaza para los chilangos, ha quedado en suspenso aunque la hayan aprobado lo senadores. No hay tiempo para su discusión en la Cámara de Diputados. ¿Lo habrá en el futuro?

Lo que la ciudadanía necesita y reclama es muy claro. No hay más que salir a la calle para verlo. Nuestras necesidades, de todo tipo, están a la vista y eso no requiere de otro tipo de componendas.

Los futuros profesores de Oaxaca y Guerrero

No hay nada más descriptivo sobre el acoso que tiene la reforma educativa que las fotos y videos que muestran los medios difusores sobre el comportamiento de los egresados de las escuelas normales que aspiran a que la SEP les regale plazas como profesores en las escuelas de esos territorios. Se les ve lanzando las bombas incendiarias conocidas como “molotov”, que en la Rusia de hace un siglo confrontaba a los bolcheviques con las fuerzas zaristas.

Un centenar de estudiantes normalistas pertenecientes al grupo llamado Resistencia Normalista Guerrerense 126 ingresaron a las instalaciones de la secretaría en donde a empujones desalojaron al personal y más tarde prendieron fuego a las oficinas y rompieron vidrios, además de llevarse instrumentos de trabajo como impresoras y computadoras.

No estamos hablando de bandas de secuestradores ni de narcotraficantes; se trata de estudiantes que quieren educar a los niños de Oaxaca y Guerrero a quienes enseñarían civismo, historia de México e historia universal, geografía, matemáticas y a comportarse en el mundo competitivo con altas calificaciones, dominio de idiomas, uso de nuevas tecnologías, señorío y eficiencia.

¿Quién quisiera que sus hijos fuesen educados por esos aspirantes a profesores; qué se puede esperar de esa conducta que se opone a abiertamente a la razón?

¿No será mejor que nunca lleguen a tener contacto con el alumnado?
Alumnado que, por estas y otras razones, está en el fondo de todas las medidas evaluatorias.

Twitter: @RaulCremoux

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