Opinión

5 de junio en Suiza

 
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Suiza

Mientras el 5 de junio votábamos México para elegir una asamblea constituyente y varios gobernadores, en Suiza se llevaba a cabo, ese mismo día, un referéndum con un tema radicalmente diferente.

¿Iríamos a votar si fuera para instaurar un ingreso básico para todos los adultos de aproximadamente de 47,000 pesos al mes? Los niños recibirían menos, 11,700 pesos, dependiendo del tipo de cambio que usemos para convertir. De acuerdo al INE, ese día en la Ciudad de México salieron a votar 2,145,655, equivalente al 28.68 por ciento del padrón. ¿Qué porcentaje del padrón saldría a votar con una propuesta como la suiza? ¿Qué porcentaje de la población votaría a favor?

En Suiza se presentaron más de 100,000 firmas para que se votara la propuesta en un referéndum. Votaron 2,465,868 personas y una abrumadora mayoría la rechazó. La propuesta inicial consistía en que se dotara a todos los adultos un ingreso igual de 2,500 francos suizos al mes (más o menos 2,555 dólares) independientemente de su estatus laboral. No fue respaldada por ningún partido político y el gobierno, quien manifiesta su postura sobre los temas a votar en los referéndums, se expresó en contra. La forma en la que se presentó en la boleta de votación fue más ambigua, se votó para que la constitución se modificara e incluyera una garantía de ingreso básico para toda la población, sin ninguna mención a los montos.

Hubo argumentos a favor y en contra. Algunos grupos argumentaban que el 50 por ciento del trabajo en Suiza es no remunerado, principalmente trabajo en el hogar, y esta población vería una mejora sustancial en su ingreso lo que repercutiría en una mejora en la calidad de vida e implicaría un reconocimiento por un trabajo que sí se hace pero que no recibe paga. Otra premisa de la propuesta se basaba en la evidencia de que el salario no ha visto incrementos paralelos al aumento en el costo de vida desde el año 2000. Además, la proporción de pago a los factores se está inclinando hacia el pago al capital.

Los opositores decían que el ingreso básico universal podría desincentivar la búsqueda de empleo, además de que podría generar descontento social y acarrear problemas. Se hicieron encuestas para probar la primera hipótesis y los resultados sugerían que la mayoría de la gente no dejaría su empleo en caso de recibir un ingreso adicional.

El financiamiento del ingreso básico sin duda le metería presión a las finanzas públicas, requiriendo incrementos sustanciales a los impuestos, pero algunos estudios sugieren que esta presión podría ser menor a la pensada inicialmente. Se podrían eliminar programas sociales y transferencias y sustituirlos por este ingreso, con el beneficio de que llegaría a toda la población. El grupo a favor de la propuesta sugería que se financiara con un impuesto a las transacciones electrónicas. Un impuesto de 0.2 por ciento a estas transacciones generaría aproximadamente 200 mil millones de francos suizos, suficiente para fondear el programa e incluso sustituir otros impuestos.

Si bien la idea de un ingreso básico universal no es nueva, hay propuestas que datan del siglo XVI, es interesante analizar cómo en varias economías desarrolladas se empieza a discutir seriamente como una posibilidad real. Finlandia hará pronto el experimento en un grupo de 8,000 personas de bajos ingresos.

The Economist publica una calculadora que estima el ingreso que tendría que darse a los habitantes de los países de la OCDE si se sustituyera por todas las transferencias que hacen los gobiernos, salvo las relacionadas con la salud.

Desde luego, el monto de este ingreso básico fluctúa de acuerdo a la amplitud del estado de bienestar donde se habite. De los países de la OCDE, Luxemburgo queda hasta arriba, con 17,800 dólares ajustados por paridad del poder adquisitivo. Los países nórdicos están alrededor de 10,000 dólares. México está en el último lugar con sólo 900 dólares.

Es decir, de acuerdo a esta calculadora, el gobierno podría sustituir las transferencias que hace a la población, excluyendo al sector salud, dando el equivalente a 900 dólares a todos los habitantes, sin que hubiera presión en las finanzas públicas.

Vale la pena voltear a ver lo que está haciendo el mundo, entender los retos que enfrentan otros países y analizar propuestas nuevas. Nuestra miopía nos está rezagando.

La autora es profesora de Economía en el ITAM y directora general de México ¿cómo vamos?

Twitter:@ValeriaMoy

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