Opinión

6 de julio, San Fermín

 
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San Fermín.

El día de mañana, 6 de julio, da comienzo con el tradicional Chupinazo a las 12 del día en la Plaza Consistorial, una de las fiestas populares más famosas del mundo entero: San Fermín, en Pamplona, España.

Su origen es religioso y se lleva a cabo desde hace cientos de años.

La ciudad navarra tiene una población habitual de casi 200 mil habitantes, pero en la semana de Sanfermines puede llegar a alcanzar el millón de personas reunidas para celebrar y venerar al toro. El toro en la calle en esta región viene de los años 1700, cuando los pastores llegaban a la plaza central de la ciudad con los toros bravos para ser lidiados en las fiestas patronales.

Pamplona durante San Fermín no sólo es toro, pues se llevarán a cabo este año más de 65 conciertos en nueve días, en seis sitios distintos de la ciudad. Los festivales gastronómicos y culturales se dan a diario. La cultura del toro es el elemento primordial de esta feria, pero no es precisamente la corrida el principal atractivo, sino celebrar la vida alrededor de este magnífico animal. Conviven toro y hombre en la calle, dando origen a esta espiritualidad que lleva cientos de años alimentando al hombre en su orgullo, en sus ganas de demostrar que es capaz de dominar al mundo con su valor e inteligencia, y que es capaz de hacerlo poniendo su vida en juego.

Han sido 16 muertos a lo largo del encierro como lo conocemos actualmente, parecen pocos para el grandísimo riesgo que supone recorrer los 875 metros al frente de un encierro de seis toros bravos y otros tantos cabestros. Personas ajenas a la tauromaquia viajan desde todas partes del mundo para entrar en contacto con el toro; la inmensa mayoría lo subestima pensando que es simplemente un bovino que corre por las calles de Pamplona; sin embargo, San Fermín se ocupa de los milagros cada metro, donde la bravura y nobleza de los astados perdonan las imprudencias y los excesos de muchos. Quizá el 90 por ciento de los corredores entiende poco de tauromaquia, del ritual de la corrida de toros y el toreo moderno, pero el simple hecho de sentir la adrenalina y de ver al toro de cerca les alimenta el alma por años, si no es que de por vida.

Nueve días de festejos populares que giran alrededor del toro. El respeto que se vive es sorprendente, dadas las condiciones de fiesta de cientos de miles de personas, de distintas culturas e idiomas; estas son otras de las virtudes del toreo: la tolerancia y alegría por la vida.

Hoy en día nuestros derechos fundamentales y constitucionales sufren de ataques por parte de políticos sin escrúpulos ni calidad moral alguna, que no se ocupan por la educación en nuestro país, se preocupan por intentar prohibir una tradición que da valor cultural a nuestro México.

No voy a defender la tauromaquia desde el punto de vista económico, no es necesario, la tauromaquia la debemos defender exigiendo que se nos respete el derecho al libre acceso a la cultura que como mexicanos la Constitución nos otorga. El punto de vista económico en su momento lo atenderemos, para que aquellos políticos oportunistas entiendan, dimensionen esta actividad y traduzcan en votos sus impulsos opresores. ¿Dicen ser tolerantes con las minorías y sus iniciativas son prohibicionistas?

Qué lejos estamos de tomar los valores de la tauromaquia para avanzar como sociedad. Pamplona es un ejemplo vivo de tolerancia alrededor de una tradición añeja, conviven taurinos y no taurinos, hay respeto, no se ve ni una sola agresión como vemos en el futbol, se celebra la vida jugando con la muerte, algo que ha fascinado al hombre desde sus inicios. Nueve días de festejos populares que giran alrededor del toro. El respeto que se vive es sorprendente, dadas las condiciones de fiesta de cientos de miles de personas, de distintas culturas e idiomas; estas son otras de las virtudes del toreo: la tolerancia y alegría por la vida.

Twitter:@rafaelcue

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