Opinión

De Estrada a gobernanza

 
1
 

 

 [El trabajador fue retenido en áreas donde operan unidades de las FARC y del ELN. / Bloomberg] 

Hay confusión respecto a las declaraciones de la canciller mexicana Claudia Ruiz Massieu sobre mandar observadores militares a una misión de las Naciones Unidas en Colombia, para verificar que se lleve a cabo el acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC, y levanta cuestionamientos sobre si ya ha 'muerto' la doctrina Estrada.

Pareciera que la secretaria estaría anticipando una demanda de militares mexicanos para verificar un acuerdo que todavía tiene que someterse a un trámite legislativo y propuestas de artículos transitorios dentro de la Constitución colombiana. También surgirá un debate si esta verificación del cumplimiento del acuerdo de paz necesariamente tiene que ejecutarse por militares; podrían ser diplomáticos o civiles.

En 2014 el Ejecutivo federal ante la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió que tropas de nuestro país participarían en Operaciones de Mantenimiento de la Paz bajo el comando del Consejo de Seguridad de la ONU, y en siete meses los militares mexicanos se han desplegado en acciones humanitarias en Haití, el Sahara Occidental y Líbano.

Seguramente el autor de esta doctrina, el canciller Genaro Estrada, quien fuera secretario de Relaciones Exteriores en la presidencia de Pascual Ortiz Rubio –publicado el 27 de septiembre de 1930– fue el eje central de la política exterior que permitió a México navegar en la volátil y peligrosa Guerra Fría y negociar con las superpotencias, especialmente con Estados Unidos.

Más allá de las críticas que pudiese surgir que era una doctrina por conveniencia que se invocaba sin la rigidez que exigía esta doctrina, por lo menos le permitía justificar al gobierno de México porque estaría en contra de país extranjero valide o reconozca al gobierno de otro país como válido, rechazar principio de no intervención y afirma que gobiernos extranjeros no deberían juzgar gobiernos o cambios en los gobiernos de otras naciones.

Pero siempre prevaleció un pragmatismo que permitió al gobierno defender, más que un principio, los intereses del Estado mexicano. Aquí sí le entramos, aquí no, podría describir mejor la posición diplomática de México.

Pero anunciar la muerte de la doctrina Estrada es prematura, ya que el presidente Enrique Peña Nieto subrayó hace unas semanas que “para el gobierno de México el proceso electoral que se sigue en Estados Unidos, lo observamos y seremos respetuosos del mismo, porque no intervenimos en ese proceso... tampoco habremos de permitir que otra nación, ni Estados Unidos, ni otra, intervenga en los procesos internos electorales de nuestro país”.

¡Órale!, esa frase no la podría haber dicho mejor el mismo canciller Genaro Estrada. Pero el pragmatismo político no se hizo esperar cuando el presidente Peña, en ese mismo discurso, hizo un llamado a que las comunidades empresariales de Estados Unidos y México promovieran públicamente la importancia de la relación comercial entre ambos países. Hubo una parte del discurso que podría salir del manual del interiorismo estadounidense cuando señaló que las representaciones diplomáticas protegerían los derechos de los mexicanos, inclusive sus derechos electorales para los que tuvieran la doble nacionalidad.

La estocada a la doctrina Estrada la dio el presidente cuando señaló que “quienes pretenden aislarse, me parece que optan por una vía equivocada. Hoy somos parte de una comunidad global, de un mundo global en donde las fronteras día a día prácticamente se reducen o dejan de existir y somos una comunidad mundial”. Por eso tiene que morir la doctrina Estrada, porque para “proteger a México” había que aislarse del resto del mundo.

¿Qué reemplazará este eje rector para la política exterior y con el impacto que tendría esto en la estrategia de seguridad nacional de México? El concepto de gobernanza global por lo menos permite resolver algunos de los retos que enfrentará México ante amenazas globales, donde se busca la construcción y el apoyo a instituciones multilaterales para promover la cooperación para enfrentar retos a la seguridad de las naciones. Sería un buen principio. Según un análisis publicado por Council on Foreign Relations sobre la efectividad de la cooperación multilateral, entre los riesgos globales más peligrosos en este momento que requieren forzosamente coordinación están terrorismo trasnacional, pandemias globales, migración masiva, volatilidad financiera, cybercrimen y proliferación nuclear.

El reto de este régimen es que requiere la participación y el liderazgo de Estados Unidos, la Unión Europea, China y Rusia. Pero ante la retórica que se escucha de aislamiento, México tiene que apurarse a entrarle al esquema de gobernanza global, ya que muchos participantes podrían estar dejando la fiesta en un futuro próximo.

Twitter: @Amsalazar

También te puede interesar:
¿Corrupción como una amenaza a la seguridad nacional?
"Flipping the bird" a Trump
¡No maten a los abogados!