Opinión

De cantinas y cosas peores

El otoño se acercaba a nuestras vidas mientras transcurría el día más largo del año. El verano y sus promesas quedaban en la negra espalda del tiempo. Aigoeei, lo que se llama inspiración. Su periódico La Razón informó que el planeta Tierra pasó por el punto de Aries ocasionando el equinoccio. Ahora mal: el orden de la bóveda terrestre no ha sido el causante de que el expresidente Fox haya dicho tantas barbaridades de pena ajena en un solo envión.

Sus frijolitos

Gil lo leyó repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio en su periódico El Financiero y su revista Proceso, versión electrónica. De la expresidenta vitalicia del SNTE, Elba Esther Gordillo, Vicente Fox dijo: “Creo que la justicia es la justicia, me parece que está siendo sujeta a un juicio correcto”, de paso añadió que le da tristeza la situación de la maestra y que estaría dispuesto a visitarle, pero que “sería un impacto muy fuerte”. La justicia es la justicia, es la justicia.

Gil se frotó los ojos como si fuera Edipo después de recibir la infausta noticia. Fox habla (es un decir) como si no hubiera sido presidente (quizá nunca lo fue) y no le hubiera regalado la SEP a la señora Gordillo durante su sexenio para hacer y deshacer acompañada de su carnal Reyes, el inconmensurable Taméz Guerra. ¿Cómo la ven? Dicho sea sin albur.

Fox le dijo a Loret de Mola: “Para qué quiero impunidad, para qué quiere Marta, mi familia, impunidad. No debemos nada, no tenemos nada”. Y afirmó que utiliza la pensión presidencial para “comer frijolitos”. ¡Ay, mon Dieu!, exclamó Gamés, como si le hubiera caído una piedra en el dedo gordo del pie. A este respecto, el mejor chiste lo hizo Nacho Lozano en tuiter: “comes tus frijolitos y te vas”.

Algo hizo bien México, meditó Gil, si el país no se cayó a pedazos después de tener como presidente a Clavillazo, ese trance merecería por si solo un reconocimiento internacional. Gilga siempre que oye a Fox espera de él la clásica expresión: nuuunca me hagan eso. Nomaaaas.

Cantinas y libros

La primera plana de su periódico El Universal informa que según el Atlas Escolar y el Inegi, en la capital del país hay tres cantinas por cada biblioteca. Además, explica la nota de Nurit Martínez, existen 18 escuelas por cada cantina, bar o centro nocturno, “situación que refleja la falta de control de la autoridad sobre estos comercios y el por qué es común ver jóvenes tomando cervezas, coolers, y vinos gasificados, entre otros, a plena luz del día y a unos metros de una institución educativa”.

Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y caviló: un momento, que nadie se mueva. Gamés les tiene malas noticias a sus amigos de El Universal: si la relación entre cantinas y bibliotecas arrojara alguna consecuencia respecto a la cultura de las personas, ciudades como París, Nueva York, Barcelona, Madrid y Roma serían habitadas por seres ignorantes, acémilas, que diría el extinto padre de Gil, "unas mulas de fuste y fusta".

La cantidad de bares, cantinas, bistrós, tabernas que ofrecen sus servicios en esas ciudades debe ser un número sencillamente muchas veces mayor a la cantidad de establecimientos que abre sus puertas día a día en la ciudad de México.

Por lo demás, van a perdonar a Gil, pero todavía es mucho más agradable pasarse una tarde en una cantina que en la quietud y el silencio de una biblioteca. Quizá si sirvieran trago en las bibliotecas éstas mejorarían, pero entonces no serían bibliotecas sino cantinas.

¿Estamos?


No confundamos la magnesia con el manganeso, o como se diga. Desde luego, debe estar prohibido que las cantinas ofrezcan vinos y licores a los menores de edad, aunque, pueden ustedes estar seguros, los menores de edad buscarán la forma de tomarse una 'chelas' pase lo que pase.

Si pudiera reglamentarse y eludir la corrupción, Gamés votaría por abrir más y más bares, lo cual no quiere decir que no deban abrirse más y más bibliotecas. Dicho de otra forma: si cerca de una biblioteca hay una cantina, ya casi no le faltará nada a ese espacio.

La frase de Borges espetó dentro del ático de las frases célebres: “Siempre imaginé que el paraíso sería algún tipo de biblioteca”.

Y otra máxima de Woody Allen, de pilón: “No sólo de pan vive el hombre. De vez en cuando, también necesita un trago”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX