Opinión

De canciones, narcos y videojuegos

  
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Netflix

Tengo al menos dos razones para desear que ya llegue septiembre. Una es que habrá puente. La otra es que Netflix estrenará la segunda temporada de Narcos.

Un amigo decía que hoy la principal actividad de los casados es ver series. No sé si sea la principal, pero sí una esencial.

El estreno de Narcos, leo en Reforma este miércoles, llegará acompañado de un videogame. La nota se titula “Arma tu cártel... en videojuego”. Anuncia que “los seguidores de la serie de Netflix, Narcos, pronto serán capaces de constituir sus propios cárteles a través del juego para móviles Narcos: Cartel Wars, que será lanzado en septiembre, a la par de la segunda temporada de la serie estelarizada por Warner Moura.” El juego estará disponible para iOS y Android y, a través de los personajes, los jugadores podrán establecer “alianzas en diversas misiones para después imponerse ante sus enemigos”.

¡Guau! Arma tu propio cártel. Desconozco (obviamente) si entre las opciones para “imponerse ante sus enemigos”, quienes jueguen podrán deshacer a sus enemigos en ácido (pozolearlos, pues); quemarlos hasta pulverizarlos tanto, que el ADN se evapore; destazarlos vivos con machete o sierra eléctrica; dejar sus cabezas afuera de cuarteles de policía o presidencias municipales; tablear reporteros; poner bombas en aviones; rafaguear antros y helicópteros; dinamitar o incendiar redacciones; asaltar congresos; matar jueces, alcaldes, periodistas, policías, candidatos presidenciales…

Reitero. Vi Narcos y seguramente veré la segunda temporada. Y vi La Reina del Sur, y cada que se me atravesaba veía El Señor de los Cielos… Pero lo del videojuego me provoca más dudas que las series, aunque quizá no haya razón alguna para ello, pues el principio es el mismo: la fascinación por imágenes descontextualizadas de villanos y/o criminales, donde las víctimas (su dignidad, su familia) simplemente no existen. (En Narcos vimos un poco del universo de las víctimas, pero demasiado poco).

Desde hace unas semanas hay en México una polémica sobre un cantante que está acusado de apología del delito. Entiendo que eso es debido a que en el video de la canción “Fuiste Mía” una mujer termina quemada dentro de un auto, todo en venganza por una infidelidad. El intérprete (Gerardo Ortiz) fue detenido en Jalisco y hoy es juzgado en libertad y se muestra arrepentido (imposible saber si el arrepentimiento es real o una táctica para zafarse de una demanda surgida del pantanoso mundo de nuestra doble moral frente a la violencia).

El feminicidio en México es terrible y nadie debe minimizar un solo caso de violencia de género. Hay que exigir al gobierno que se atienda cada demanda de justicia al respecto y la sociedad ha de presionar para que así sea.

Dicho lo anterior, algo no cuadra.

Si nos hemos de poner estrictos, la serie Narcos ¿no sería esencialmente lo mismito (apología de la violencia) que la canción que tiene hoy a su intérprete ante la justicia, mientras el videojuego de Narcos se anuncia y se venderá sin problemas?

¿Quién va a decidir eso? ¿Un fiscal de Jalisco? Qué opinará de los tradicionales y populares corridos (a la adolescente Martina su engañado marido nomás “seis tiros le dio”).

Yo no estoy por la prohibición, y menos por la prohibición del cantante, pero no del videogame.

Y no sé qué pensar de que nos tumbemos todo el fin de semana a consumir episodios de Narcos al mismo tiempo que émulos locales de Pablo Escobar asuelan regiones de México.

Algo no cuadra.

¿Y si ya nos decidimos a discutir el tema de la justicia, con sus implicaciones, como prioridad de la agenda?

Twitter: @SalCamarena

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