Opinión

De cabildeo y política

08 septiembre 2016 5:0
 
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Videgaray. (Especial)

La renuncia de Luis Videgaray sorprende gratamente. José Antonio Meade de nuevo a la SHCP para enfrentar un crítico momento. Tiene el temple, el conocimiento, el compromiso, y sobre todo un trato político.

Igual la SHCP entregará al Congreso de la Unión el paquete económico 2017 probablemente sin cambios importantes, con un presupuesto sumamente austero. Ya Carstens, Banxico, señaló el nivel de endeudamiento no debía aumentarse pues estaba en un nivel crítico. Según Standard & Poor's casi cercano al 50% del PIB.En años pasados se recurrió a deuda para financiar déficit público pues se esperaban mejores condiciones de crecimiento. Las reformas estructurales, necesarias pero tardías, han enfrentado un panorama mundial muy adverso que han limitado sus efectos.

Enrique Peña sabe que el panorama es complicado. Ha buscado alternativas, entre ellas la renuncia de Videgaray y un reajuste importante en un gabinete dividido. Los reacomodos van hacia 2018. Así se consolida un cambio ya presente en su discurso para explicar coyunturas. Este inició con Ochoa Reza en el PRI, continuó con cambio en el formato para dar a conocer su informe al Legislativo en diálogo con jóvenes, el cual si bien fue más atractivo, no impactó opinión pública. El encuentro con el candidato Donald Trump dominó la escena con críticas feroces derivadas de una gran indignación. Se dijo Videgaray fue quien impulso la iniciativa.

Que Trump puede ganar la elección es un riesgo real. Que los mercados reflejan nerviosismo por los ataques de éste a México, afectando inversión es otro hecho. Que el diálogo es siempre importante nadie lo cuestiona. Pero no se entendió la necesidad de hacerlo en la forma y tiempos realizados y aún no se aprecian saldos positivos, ni en aspectos migratorios, ni en el TLACAN y su posible renegociación, y al final si incide en la campaña electoral norteamericana.Y todos parafrasean al ídolo Juan Gabriel, tan llorado por los mexicanos. Para completar el cuadro Hillary Clinton anuncio no visitará México pues atenderá otras prioridades. Las diferentes versiones de Trump y Peña sobre el financiamiento de un muro fronterizo son la cereza del pastel.

Así se enmarca la renuncia de Videgaray, de quien se decía gobernaba desde la SHCP. El Presupuesto 2017 no sorprende, pero si preocupa si no hay cambios mayores. Hasta donde se sabe se presenta con un superávit primario que refleja la decisión de no seguir endeudado al país, decisión responsable. Pero con un recorte de 311 mil millones de pesos, cifra que afectará programas. No hay márgenes, se reducirán requerimientos financieros de un 3.5% a un 3% según anuncios previos. La baja en la calificación emitida por S&P presionó tipo de cambio y aumentó el pago del servicio de la deuda. Al parecer el PEF 2017 tendrá como ejes rectores proteger estabilidad macroeconómica, mantener el crecimiento, evitar inflación, proteger empleo e ingresos familiares.

Según los precriterios se estima un crecimiento económico entre 2.6 y 3.6 por ciento, con un precio de 35 dólares por barril, con una proyección de ingresos realista, sin más impuestos, un superávit primario, una fuerte disciplina fiscal en un entorno de mayor transparencia. Puede empero haber ajustes.En 2016 no se afectó a Estados y Municipios y se espera en 2017 por ingresos tributarios no petroleros se mantenga la proporción de participaciones fiscales.

Gastar menos requiere gastar mejor. No siempre se logra esta meta. La racionalización del gasto es un ejercicio complejo que debe involucrar a todos los actores para romper inercias y alentar innovación. Implica un compromiso de todas las partes y es por ello esencialmente un ejercicio corresponsable y participativo. El problema es que no ocurre así necesariamente. Muchas decisiones se toman desde un análisis que desconoce la parte operativa y se centra en presunciones enunciativas de los programas. Otras veces los criterios se vinculan a intereses políticos no necesariamente sociales. Otras más el ejercicio del gasto y su dinámica se centra en la capacidad de ejecución, lo que resulta en una concentración que aumenta marginación y carencias sociales.

Gastar menos y gastar mejor requiere por tanto de un esfuerzo de coordinación y evaluación de toda la Administración Pública Federal en primera instancia. El esfuerzo de los Estados y Municipios es igualmente relevante dada la descentralización del gasto público derivado de reformas fiscales. Ahí el énfasis está en la transparencia y rendición de cuentas donde los gobiernos locales han sido omisos por una creciente y escandalosa corrupción e impunidad que lesiona a la ciudadanía que ya pasó factura en las elecciones. El gobierno federal no puede simplemente hacerse a un lado. Orientar y conducir el gasto público sigue siendo su responsabilidad. Se debe actuar preventivamente, pues a toro pasado es complicado fincar responsabilidades como vemos en Sonora, Nuevo León y como veremos en Veracruz y Chihuahua, pese a sentencias de la SCJN. Un buen gobierno debe conducir, remediar es poco viable y no resuelve lo esencial, ni atiende graves carencias. Ese es el verdadero reto de la conducción nacional que Videgaray nunca entendió.

Twitter:@Rosariodf

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