Opinión

De cabildeo y política

 
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Hillary Clinton compartió un mensaje en video durante la Convención republicana en Filadelfia. (Reuters)

Hillary Clinton es ya la candidata a la Presidencia de los Estados Unidos por el Partido Demócrata, primera mujer en lograrlo. Sin embargo, su postulación no genera entusiasmo. El tema de género no es lo que destaca en la competencia. Esta se centra en aspectos económicos, migración y terrorismo. Mientras el discurso de Clinton se enfoca a derechos de minorías, a crecimiento económico y diplomacia, su opositor Donald Trump apela a los sentimientos antisistema. El discurso agresivo en búsqueda de un pasado que no existió, sacrifica las posibilidades de un mejor futuro, pero no es así como lo aprecian los votantes, hastiados de los efectos de la globalización y de la clase política tradicional.

Sin duda, los norteamericanos más informados de lo que representa el libre comercio, los flujos de inversión y migratorios pueden negar su voto a Donald Trump. Sin embargo, éstos son minoría frente a grandes grupos de clases medias que se sienten afectadas por la globalización.

El discurso políticamente incorrecto entusiasma a muchos sectores porque refleja una visión simple de culpables y de identidad nacional anglosajona. Por la politización del tema, ambos candidatos concuerdan en revisar los tratados comerciales que han permitido se desplacen inversiones y empleos a otros países para lograr elevar competitividad y bajar costos de empresas norteamericanas, aún cuando beneficien al consumidor final.

El hecho de que Hillary Clinton sea mujer no es un asunto menor. El Partido Demócrata refrenda su vocación de apoyo a minorías, lo hizo con Obama, lo vuelve a hacer ahora. Ciertamente sus candidatos son competitivos, pero Clinton arrastra ciertos negativos naturales al ejercicio del poder, mientras Trump no puede ser calificado en este campo. Los temas de género estarán en la agenda de Clinton, no así en la de Trump, aunque ambos busquen el voto femenino. Las mujeres gozan cada vez de mayor autonomía para decidir su sufragio y a muchas entusiasmará el poder contar con una mujer en la Presidencia que como política ha enfrentado crisis matrimoniales, crianza de hija y responsabilidades profesionales.

En México la situación de las mujeres también ha cambiado en el siglo XXI. Fundación Banorte acaba de publicar libro de crónicas, reportajes y cifras sobre las mexicanas y su papel en la economía titulado ¿Oprimidas o Empoderadas? La estadística que recopila arroja luz sobre la lucha de género que hoy enfrentamos. Somos más mujeres (51.2) que hombres (48.8) en México. La brecha de género nos coloca en el lugar 71 de 135 países.

El 27.2% de los hogares tiene como proveedora a una mujer y 7 de cada 10 mujeres trabajadoras son el único sustento de su familia. La mujeres dedican 28.8 horas a la semana a cuidar de otros y el 65% de su tiempo a labores domésticas no remuneradas. México ocupa el primer lugar dentro de países OCDE en embarazos de menores de 18 años. Solo 51.58% de las mujeres tienen acceso a métodos anticonceptivos. Somos el 38% de la PEA y ganamos de 15 a 20% menos que los hombres por el mismo trabajo. El índice de discriminación salarial se ubica en 2015 en -6.21. Al menos 10% de las mujeres trabajadoras sufre acoso sexual.

Sólo el 24.7% de la tierra ejidal está en manos de mujeres. En las ciudades solo 5.9% de mujeres son propietarias o copropietarias de la vivienda que habitan. Sólo 2% de las mujeres económicamente activas son emprendedoras. En 2013 el número de migrantes mexicanas a Estados Unidos se elevó a 51.2%. En el ciclo escolar 2014-2015 de 36 millones de estudiantes el 49.7% fueron mujeres. La presencia femenina en el Sistema Nacional de Investigadores llegó a 7 mil en 2015. En la función pública el 15.7% de los servidores son mujeres, destacando el Congreso de la Unión.

Las cifras contenidas en esta publicación de Banorte, que se acompañan de crónicas, reportajes y ensayos reflejan la necesidad de avanzar más decididamente en políticas de igualdad y de paridad para lograr autonomía económica e igualdad política de las mujeres. Es el camino para avanzar a una sociedad más justa. La nominación de Clinton arroja esperanza en este tema por su influencia mundial. No será una competencia fácil.

Twitter:@Rosariodf

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