Opinión

De cabildeo y política

 
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EPN. (Cuartoscuro)

Más vale tarde que nunca reza refrán popular. El Presidente Peña reconoció que su actuación en torno al caso Casa Blanca lesionó la investidura presidencial y por tanto su liderazgo. De acuerdo a las leyes aplicables no hubo delito, en efecto. La tipificación de conflicto de interés no incluye el acto en cuestión, pero queda en duda el desempeño. Que grupo Higa otorgase créditos en condiciones poco comunes, no siendo su objeto el financiamiento, a quienes le han otorgado contratos dejó pasmada a la opinión pública. No fue ilegal, pero si cuestionable.

Hoy sabemos que EPN no fue indiferente a la crítica, pese al pésimo manejo del asunto que generó una fuerte crisis. Conforme a su estilo, más allá de convicciones personales, reconoció errores y avanzó con una promesa de campaña que costó mucho construir, el Sistema Nacional Anticorrupción. Impulsado por organizaciones civiles, por la indignación popular frente a la impunidad de Gobernadores que se enriquecieron rápidamente, por un discurso antisistémico que se ha impuesto en México y el mundo, era tiempo de actuar. Y se obró en consecuencia.

El SNA no se trata de la cuestionada Ley 3de3. Esta se adicionó por iniciativa ciudadana, con sus modificaciones. La práctica política le estará dando contenido ante una opinión pública cada vez más demandante. El SNA coordina a los diversos niveles de Gobierno, a ciudadanos y organizaciones, servidores públicos y empresarios bajo un nuevo sistema de responsabilidades bajo la premisas de denuncia, investigación, sanción,corrección y resarcimiento del daño derivados de actos de corrupción.

Se integra por la Auditoría Superior de la Federación fortalecida en sus atribuciones, por un nuevo Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa con autonomía, la creación de una Fiscalía Especializada de Combate a la Corrupción también autónoma, una Secretaría de la Función Pública reformada, el Sistema Nacional de Información, el Consejo de la Judicatura, por un sistema de registro y seguimiento de las declaraciones patrimonial, fiscal y de conflicto de interés de servidores públicos, la plataforma digital.

Lo más novedoso, crea un Comité de Participación Ciudadana que preside la Coordinación del SNA, integrado por cinco académicos destacados, y que define la política nacional y el programa de trabajo.

Un cambio trascendente en la forma de crear instituciones.Es un parteaguas en la Rendición de Cuentas y de Transparencia. Marca una nueva forma de investigación y sanción de actos de corrupción. Implica a servidores públicos de los tres niveles de Gobierno y a particulares. Se abre a la denuncia ciudadana. Desde luego, la instrumentación será el reto. Debe prevenir actos de descalificación de competencia económica o política que puedan intentarse, y garantizar investigación imparcial y profesionales apegada a derecho, para sancionar con justicia. Debe acotar la discresionalidad de los servidores públicos en decisiones como contratos en obra pública y adquisiciones, sin paralizar la administración, y generar así la confianza de la ciudadanía, lo cual será un proceso largo y sinuoso.

Percepción es realidad señalan los comunicadores. La impunidad que acompaña a la corrupción ha lesionado tejido social, al igual que el narcotráfico que también corrompe, bajo amenaza, no sólo con incentivo económico. Son muchos factores los que originan la corrupción, combatirla es necesario para recuperar la ética del servicio público. La vocación de servicio debería caracterizar a los funcionarios públicos, y hay muchos honestos que llevan sobre sus hombros el trabajo de hacer que las instituciones funcionen. Pero el escándalo por el enriquecimiento de muchos en agravio del patrimonio público ha crecido a través de redes sociales.

Estamos frente a una nueva realidad, una sociedad más activa y vigilante, más escéptica, que reclama buenos gobiernos, que desconfía de los partidos y que no tiene acceso a la toma de decisiones que afectan su vida cotidiana, que no denuncia por miedo o por desconfianza, pero que alza la voz en redes y otros canales, y se hace presente con su voto.

Me parece que en lugar de evadir cuestionamientos, se responda con información, con rendición de cuentas claras, con desempeño honesto y eficaz, con mayor apertura en los canales de participación, partidos incluidos, para que la democracia funcione y se abandonen peligros de autoritarismo disfrazados de cuestionamiento antisistémicos. Creo se avanzó en esa dirección con la disculpa de EPN y la puesta en marcha del SNA.

Twitter:@Rosariodf

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