Opinión

Davos 2015: el nuevo contexto global (parte 1)

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Davos

El Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) que se lleva a cabo cada año desde 1971 en Davos, Suiza, es el evento global más importante del año. Esto se debe a que el WEF reúne a los líderes políticos, empresariales, sociales y académicos más importantes del mundo, para discutir los temas más relevantes que dan forma a nuestro diario acontecer. El objetivo del WEF es “mejorar el estado del mundo”, mediante el análisis y la creación de iniciativas alrededor de cinco grandes rubros: (1) crecimiento económico; (2) sustentabilidad ecológica; (3) sistema financiero; (4) salud para todos; y (5) desarrollo social. Este año, el WEF reunió la semana pasada a más de dos mil 500 participantes, provenientes de 140 países, incluyendo 300 jefes de Estado y 14 premios Nobel.

En mi opinión, este año destacaron cinco grandes temas: (1) el estímulo monetario del Banco Central Europeo (BCE) y la normalización de la política monetaria del Banco de la Reserva Federal (Fed) de EU; (2) la dinámica actual de los precios del petróleo; (3) los problemas políticos en Grecia, el manejo del conflicto en Ucrania y el jihad; (4) la diferenciación de los países emergentes y en qué contexto se ve México; y (5) la creciente importancia del avance tecnológico en la economía y la sociedad, particularmente en la iniquidad. Debido a la extensión de los temas, hoy me concentraré en los primeros dos y la semana que entra trataré los últimos tres.

(1) Estímulo monetario en Europa y la Fed. A pesar de que el WEF se enfoca en temas de carácter más estructural, la coyuntura que se vivió en Europa la semana pasada y la importancia de las acciones que pudiese llevar a cabo el BCE hizo que este tema “robara cámara” y fuera recurrente en varias sesiones. En mi opinión, fueron cuatro aspectos que se destacaron sobre este tema: (a) el estímulo monetario del BCE (quantitative easing o QE) era algo necesario para alentar el crecimiento en la Eurozona, que fue fuertemente afectado por las sanciones en contra de Rusia en un momento en el que la recuperación económica de esta región se encontraba endeble; sin embargo, (b) el QE no se percibe como una condición suficiente para impulsar el crecimiento en la Eurozona.

Esto se debe a que la liquidez adicional con la que ahora contarán los mercados, particularmente los bancos, no será sinónimo de aceleración del crecimiento económico ante la falta de funcionamiento del canal de crédito. Es decir, se perciben dificultades para que se expanda el crédito, en parte debido a las restricciones regulatorias que se han ido imponiendo a los bancos en los últimos años; por lo que (c) aunque los beneficios del QE pueden ser muy pequeños, los costos de no llevarlo a cabo podrían ser muy altos y había que instrumentarlo; y (d) independientemente de si funciona o no el canal de crédito, la depreciación del euro que el QE ha inducido e inducirá tendrá un efecto positivo en las economías europeas, particularmente las que más exportan.

Cambiando de banco central a la Fed, la mayoría continúa pensando que la Fed va a iniciar un ciclo de alza de tasas en algún momento de este año, con el objetivo de continuar “normalizando” la política monetaria, a pesar de que hay algunas voces que dicen que la Fed pospondrá este ciclo varios meses inclusive hacia 2016, debido a las presiones deflacionarias. Con relación a estos dos eventos, no hay duda de que la divergencia de políticas monetarias en el mundo desarrollado provoca mayor volatilidad en los mercados financieros. No obstante, dicha divergencia tiene ventajas para los emergentes en el sentido que el estímulo del BCE servirá para mitigar una potencial salida de capitales que podría detonar el ciclo restrictivo de la Fed.

(2) Los precios bajos del petróleo. Se percibe que quedan claras las razones, tanto de lado de la oferta (productores de petróleo shale en EU y Libia), como de la demanda (China), por las que los precios del petróleo han registrado esta caída tan significativa en los últimos siete meses.

No obstante, todavía no hay claridad sobre el nivel de precios a los que se van a estabilizar, pero todo indica que serán considerablemente inferiores a los que se operaban en junio del año pasado. Sobre todo porque a diferencia de la efímera caída de los precios del petróleo en 2009 –que se caracterizó por un problema de demanda–, en esta ocasión se considera que es más un choque de oferta, que normalmente tardan más en ser absorbidos. Así, las discusiones también se concentraron en ver qué países y empresas enfrentan mayores problemas, así como los beneficios que pueden tener los bajos precios del petróleo en las economías.

* El autor es director general de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

Twitter: @G_Casillas

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