Opinión

Datos económicos
en el Informe presidencial

05 septiembre 2017 11:36
 
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Informe de Gobierno

El presidente de la República entregó al Congreso su Informe sobre el estado que guarda la administración pública federal el pasado primero de septiembre. Es en ese día cuando el Poder Legislativo inicia sus sesiones ordinarias, siendo la fecha en que el Poder Ejecutivo recibía el apoyo de los distintos sectores políticos del país. Sin embargo, es en 2006 cuando el presidente Fox ya no pudo leer su Informe en el Congreso porque el PRD y el PT tenían tomada la tribuna.   

Al año siguiente el presidente Calderón se limitó a entregar su Informe por escrito y es en 2008 cuando se modifica el artículo 69 constitucional, suprimiendo la obligación del presidente de asistir a la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, por lo que ahora presenta su Informe por escrito y da un resumen del mismo en Palacio Nacional ante representantes de la sociedad, los gobernadores y los secretarios de Estado. En la práctica el Congreso ha perdido la oportunidad de representar a la población y así exigir al Poder Ejecutivo que le informe de manera pública sus actividades y sus cuentas. Esperemos que en fecha próxima se regrese a la normalidad en este sentido.

Lo anterior no reduce la importancia del documento que se entrega al Congreso para su estudio y análisis. Recuerdo que con anterioridad en el mismo se encontraba información que no se obtenía de otra manera, por ejemplo el dato de las reservas internacionales, que se daban a conocer sólo tres veces al año. Por lo mismo, era un documento esperado con gran interés (hoy en día el Banco de México informa las reservas internacionales de manera semanal y es de fácil acceso por medio de internet).

El Informe presidencial es muy amplio y su Anexo Estadístico contiene una gran riqueza de datos muy útiles para el análisis del entorno nacional. En éste se presentan diversos aspectos positivos de la economía y la sociedad que no se aprecian de manera clara por el velo derivado de la delincuencia, impunidad y corrupción que hay en el país. Es por esta razón que se desaprovechan grandes oportunidades de inversión y de desarrollo en todo el territorio nacional, que con gran frecuencia sí son identificados por diversos inversionistas extranjeros, como lo muestra el dato de 156 mil millones de dólares de inversión extranjera directa en lo que va del sexenio, que contrastan a los 13.6 mil millones de dólares que hubo durante todo el gobierno de Miguel de la Madrid.

El crecimiento de la economía durante el actual gobierno es de 2.2 por ciento en promedio, que aunque no parece muy elevado es positivo al no haberse registrado una recesión en estos años, como ha ocurrido en los anteriores sexenios y es superior al incremento de la población. Por su parte las exportaciones no petroleras han mantenido su dinamismo para elevarse hasta los 370 mil millones de dólares anuales.

Se menciona que los empleos formales registrados en el IMSS son de casi tres millones, lo cual es un récord; sin embargo, un porcentaje de los mismos no son nuevos empleos sino sólo la formalización de empleos que ya existían lo cual, aunque positivo, es insuficiente. Hay que recordar que se requieren la cantidad de un millón de nuevos empleos para absorber a los jóvenes que entran a la fuerza de trabajo cada año.

Por su parte, la inflación ha logrado mantenerse dentro de la banda prevista por el Banco Central, aunque en el presente año ha tenido una desviación por arriba de la meta máxima. Como resultado benéfico está que los salarios mínimos reales (es decir haciendo el ajuste por inflación) han tenido el mayor incremento en varias décadas.

Es especialmente relevante que los ingresos públicos han logrado mantenerse por arriba de lo previsto, a pesar de la drástica caída en los ingresos petroleros a menos de la mitad en los pasados años, tanto por un menor precio del energético como por una contracción en la extracción del energético. Por otro lado, hay que enfatizar que el registro de contribuyentes pasó de 38 millones a más de 61 millones en el actual sexenio, lo que cumple con la frecuente solicitud de incrementar la base de los contribuyentes y no sólo los impuestos en el mismo grupo de personas y empresas.

Un aspecto negativo ha sido el fuerte crecimiento en la deuda pública en el sexenio, que pasó de 35.2 por ciento del PIB a 50.8 por ciento al finalizar el año pasado. En la actualidad los datos muestran un esfuerzo en el gasto público del gobierno central, pero se requiere que también participen en el mismo los gobiernos estatales y las entidades autónomas. 

* El autor es economista.

Opine usted: benito.solis@solidea.com.mx

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