Opinión

Datos contra la corrupción 

   
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ME. Esfuerzos anticorrupción en México carecen de urgencia.

Es cierto que la corrupción no es el principal problema que mencionamos cuando nos preguntan cuál es el principal problema de país; en las encuestas de Consulta Mitofsky, por ejemplo, aparece después de la inseguridad, la crisis económica y el desempleo; no obstante por primera vez se encuentra en niveles muy cercanos a las menciones de pobreza como principal problema. En lo que va del año el porcentaje de ciudadanos que mencionaron a la corrupción como el principal problema fue el 8.3% contra el 8.6% que mencionaron a la pobreza, porcentajes muy diferentes a los observados en las encuestas de Roy Campos del año 2001, 5.4 y 12% respectivamente.

El cambio es evidente y aunque los bajos porcentajes pueden invitar a no preocuparnos, no nos equivoquemos. La corrupción agrava todos los demás problemas que se mencionan con mayor prioridad, agrava la inseguridad, la crisis económica, el desempleo y la pobreza. Si estuviéramos frente a un mapa de agravamiento la corrupción aparecería muy a la izquierda, lo veríamos entre los problemas que agravan a los demás, entre los problemas que si no resolvemos será muy difícil solucionar el resto. La corrupción es gasolina para los principales problemas que tenemos en el país.

Por ello son más que bienvenidas la creación del nuevo Sistema Nacional Anti-corrupción, las acciones del INAI y la estrategia de Gobierno Abierto, aunque no se ve que vayan a la velocidad requerida y no veo a los científicos de datos.

Desde la sociedad civil, con datos abiertos y científicos de datos, se podría saber si un producto se está comprando a precios muy diferentes en alguna entidad federativa o si está pagando un sobreprecio por los desayunos escolares o si lo que se cobra por obras de pavimentación no hace sentido cuando se compara con lo que se cobra en otros municipios, por ejemplo.

Desde el sector público, con científicos de datos, se podría conocer mucho más. Por ello resulta extraño que las empresas fantasma en los gobiernos locales no sean descubiertas por las estructuras gubernamentales sino por los medios de comunicación o las organizaciones de la sociedad civil. Se cuenta con tesoros de información para descubrir casos potenciales de corrupción pero no se utilizan.

La transparencia y los datos abiertos en los tres órdenes y tres poderes de gobierno pueden ser armas muy poderosas para combatir la corrupción, siempre y cuando se combinen con científicos de datos.

​El autor es profesor asociado del CIDE.

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