Opinión

Curas, políticos y paramilitares, contra la paz

Lo que buscan Humberto Mireles, el obispo Raúl Vera, el lopezobradorista Jaime Cárdenas y personajes ligados a Leonel Godoy es extender las autodefensas por todo el país para demostrar, con las armas en la mano, que México es un Estado fallido.

Eso y no otra cosa fue el llamado Encuentro Nacional de Autodefensas, cuyo tufo desestabilizador se percibe desde un avión.

¿Qué hace la Iglesia, con los curas Vera, Solalinde y Gregorio López, en un intento de asonada nacional, del brazo del lopezobradorismo, de grupos paramilitares y del ERPI?

Eso lo tendrán que responder ellos, pero alentar grupos paramilitares en México es una estrategia criminal, que donde ha germinado siempre termina mal, como en Colombia.

Por eso la salida de convertir a las autodefensas en policías rurales es una buena alternativa: entran al orden de las instituciones del Estado, que son las únicas que pueden procurar justicia y usar armas.

Lo que se encontró en Michoacán es una solución “a la mexicana”, que ya ha probado sus bondades. Algo similar había hecho el presidente Cárdenas al finalizar la Guerra Cristera. A todos los milicianos de Cristo Rey los incorporó al Ejército regular mexicano y los jubiló con una pensión de acuerdo con su grado.

Pero ahora tenemos a políticos y curas que boicotean la estrategia gubernamental para el desarme en Michoacán, y promueven la creación de un Frente Nacional de Autodefensas, que no es otra cosa que extender a todo el país la acción de grupos paramilitares.

A esos curas, paramilitares y políticos, les fascina el ruido de armas, y cuando lo oyen hacia allá van.

Jaime Cárdenas, abogado de López Obrador, dijo en ese encuentro, con toda claridad, que el país carece de instituciones legítimas y de orden jurídico, por lo que “tiene características de Estado fallido”.

Los grupos paramilitares que promueven no tienen como objetivo final acabar con la delincuencia y los criminales, sino que su finalidad está expresada en las palabras del obispo de Saltillo, Raúl Vera:
“La violencia que padecemos viene del Estado. Podrán estarla ejecutando un cártel allá, un cártel acá, pero la violencia viene del Estado. Nos autodefendemos, pero del gobierno. Nos estamos autodefendiendo, pero de esos pillos”.

Quieren lucha armada y se dicen defensores de los pobres, pero a esos “pobres” les alcanza para comprar lanzagranadas, granadas de mano, fusiles R-15 y metralletas AK-47 entre otras armas.

Hipólito Mora, líder de autodefensas de Michoacán, se quejó en ese encuentro porque “nos han ido quitando las armas poco a poco”.
¿Y qué querían? ¿Qué les dejaran sus arsenales porque ellos se autodeclaran “pistoleros buenos”?

Entre los organizadores del evento estaban Selene Vázquez Alatorre, exsecretaria de Política Social en el gobierno de Leonel Godoy y su hermana Talía.

Por las autodefensas del estado de Guerrero vino Bruno Plácido, líder de la UPOEG, a quien se le ha señalado en múltiples ocasiones por sus vínculos con la organización armada ERPI.

Y en medio de ellos, los curas, un exalcalde neoleonés que dijo haber sobrevivido a dos mil 800 tiros y acabó “con los Zetas” en su municipio. Ah!, y el senador panista Ernesto Ruffo Appel, uno de los políticos más ricos del país.

Quieren más violencia para demostrar que vivimos en un Estado fallido. Juegan con fuego contra la paz en México.