Opinión

Cumbre ONU sobre drogas. ¿Oportunidad perdida?

 
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ONU

El día de hoy en NY se inicia la Cumbre Mundial sobre Drogas.

¿Será, como muchos observadores opinan otra oportunidad perdida?

¿O será solo un paso en un proceso de reforma al régimen global y los regímenes regionales y nacionales sobre drogas, que más temprano que tarde están destinados a flexibilizarse y hacerse más pragmáticos , humanos y socialmente racionales?

Mi corazón me inclina por los segundo y mi experiencia internacional me dice que, si se construyen los liderazgos y los programas a todos los niveles y se fortalece la acción internacional, será posible avanzar. Pero no quiero pecar de iluso; la tarea para México y la comunidad internacional es inmensa y hay muchas piedras en el camino. El mismo titubeo que observamos la semana pasada respecto a la asistencia del Presidente Peña Nieto a la Cumbre es prueba de ello.

Yo soy de los que celebro que el Presidente asista, aunque tenga dudas de cómo evolucionarán los capítulos siguientes de la historia. Van mis razones:

No hay duda que México es uno de los países que más ha sufrido el costo político y social del consumo global de las drogas ilícitas. Desde que en el periodo de la posguerra se incrementó el consumo y en especial el de nuestros ricos vecinos del norte, México ha pagado crecientemente con sangre, muertes, violencia social, crimen, injusticia y corrupción el alto precio de la demanda y el régimen prohibicionista internacional de drogas. Otros países de Centro y Sudamérica y el resto del mundo nos han acompañado en este proceso.

Nuestro país tiene una gran responsabilidad y oportunidad como otros países de definir y poner en marcha estrategias, políticas y acciones nacionales, regionales y mundiales para enfrentar este desafío; pero lo ha hecho últimamente en el marco de la visión prohibicionista liderada por los EUA y el mundo occidental, a pesar de que nuestra cultura y tradiciones pudieran exigir soluciones nacionales distintas.

Los 60 años que han transcurrido desde que se estableció el régimen vigente muestran que éste ha sido un gran fracaso. Desde hace tiempo.

México ha desplegado una lucha constante a nivel mundial con diversas modalidades e intensidades por que, más allá de la prevención y el combate de la producción, el comercio y el consumo de drogas ilícitas, se revise este régimen.

En 1998 México promovió, junto con Suecia y Portugal, una Cumbre Mundial de la ONU en NY para impulsar una visión amplia e integradora de la problemática y de las soluciones necesarias en muy diversos ámbitos. Las reformas globales no se dieron, pero en la década siguiente sí ocurrió un cambio en las leyes y las instituciones nacionales (Portugal, Uruguay , por ejemplo) o subnacionales (en entidades de los EUA) que han conducido a legalizar la producción, la venta y el consumo de la mariguana con fines médicos y recreativos, así como a establecer prácticas dirigidas a combatir el crimen, el daño en salud y reducir o eliminar las penas en el caso de los usuarios de sustancias más peligrosas.

Hoy día México y otros países latinoamericanos seguimos persiguiendo y encarcelando a nacionales por producir y vender mariguana para la exportación (y el consumo interno) que se produce y consume legalmente en muchos estados de la Unión Americana, contribuyendo al flujo de negocios, tráfico de armas, violencia, muerte y corrupción asociados a estas actividades. Mientras tanto países, como Uruguay, han establecido ya sistemas legales regulados con una óptica pragmática y otros están en proceso de establecerlos como Canadá. El próximo referéndum en California –con 38 millones de habitantes- apunta contundentemente en esa dirección, lo que marcará una pauta clave para todo el territorio de nuestro vecino.

En este nuevo contexto global se justificó que México, junto con Colombia y Guatemala, impulsaran en 2012 la anticipación para este 19-21 de abril la Cumbre de la ONU prevista para 2019. Se explicó también que el Secretario General de la ONU, impulsara desde 2014, además del Comité Directivo Organizador de la Cumbre, un mecanismo de consulta y una red especial para obtener todos los planteamiento y opiniones posibles de los gobiernos y de la sociedad civil.

Lamentablemente las abundantes aportaciones parecen haber sido ignoradas o filtradas en aras del consenso durante el proceso de redacción de la Declaratoria de la Cumbre , debido a las innumerables y fuertes presiones recibidas sobre todo en la reunión final del 14 a 22 de marzo pasado en Viena. Se ratifican las tres convenciones vigentes; importantes temas sobre los que se había avanzado fueran marginados; en relación a reducción del daño, acceso controlado a medicinas, proporcionalidad de las penas, derechos a usos tradicionales de comunidades indígenas y derechos humanos. El resultado es una propuesta de declaratoria decepcionante; una oportunidad perdida para modificar el status-quo y ausencia de avances de fondo. Se esperaba un apoyo mayor al cambio de los EUA y los países europeos, pero una vez más “el momento político no lo permitió”. Veremos que sucede entre hoy y el miércoles pero la impresión es que “el arroz ya se coció”.

En el caso de México tuvimos primero la información de que el Presidente asistiría; luego, desde Europa que no le sería posible y finalmente, este viernes, de que sí participará. Hubo toda clase de especulaciones de porque no asistiría: la decepcionante declaración prevista, una división entre los miembros del Gabinete, falta de interés del Ejecutivo en el tema, escasa ganancia política esperada.

Afortunadamente se impuso al final la decisión afirmativa. Habiendo sido México, Colombia y Guatemala los promotores de la reunión era indispensable cumplir con nuestro compromiso internacional. El documento del Presidente Santos publicado el domingo precisa muy bien la importancia para Colombia y los líderes latinoamericanos de asistir a la reunión. México no puede quedarse atrás. No obstante la deficiente Declaración, es necesario que nuestro país y la región mantengan un liderazgo global y aprovechen el momentum de los últimos años para lograr en 2019 un cambio a la altura de los nuevos tiempos.

Urge que México asuma el liderazgo regional y mundial que le corresponde en este tema, definiendo una política y una estrategia nacional que apoye y proteja nuestros intereses en el concierto global y regional y frente a los EUA. La reforma no es una llamada irresponsable a la legalización. Entre la desregulación y la “guerra contra la drogas” hay un amplio espacio de opciones de políticas y estrategias, que las consultas con los diversos grupos sociales deben llevar a feliz término, dando su debida atención a los derechos humanos. Esperemos que el día 21 el Presidente comience a definir esos objetivos, como se ha anunciado.

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