Opinión

Cuidado con procrastinar, puede dañar tus finanzas

Los mexicanos somos conocidos a nivel internacional por la palabra “mañana”, que incluso se pronuncia en español con la intención de dejar clara nuestra tendencia a la falta de cumplimiento sobre las promesas y la laxitud del tiempo con la cual actuamos.

En términos de finanzas personales, encontramos una palabra que rara vez hemos escuchado: “procrastinar”, que según la real academia española significa diferir o aplazar, y en términos de la administración familiar sería un comportamiento compulsivo a dejar las cosas siempre para después; es decir, dejar para “mañana” algo que podríamos haber hecho inmediatamente.

Procrastinar” es una actitud de la vida cotidiana, desde el muchacho que intenta leer para un examen final todo lo que debió haber estudiado durante el semestre, hasta el alto ejecutivo que acumula pendientes y busca sacar todo poco antes de la fecha de entrega.

Si somos incapaces de llevar a cabo lo que corresponde al momento actual, ¿qué dejamos en términos de reflexión sobre el futuro? El simple hecho de parar por un momento en la ajetreada vida para analizar qué es lo que falta por realizar y poner manos a la obra, es uno de los ejercicios más productivos en términos de la administración personal.

Esa realidad de nuestra idiosincrasia nos acarrea muchos problemas económicos porque si somos incapaces de llevar a cabo lo cotidiano, mucho menos haremos lo propio para definir hacia dónde queremos ir y cómo llegaremos.

El endeudamiento excesivo es un buen ejemplo de las consecuencias de “procrastinar”, pues hace falta una revisión exhaustiva de los compromisos, de la capacidad de pago y de ese impulso de disfrutarlo ahora y pagarlo por siempre.

A cuántos conocemos, o tal vez somos nosotros mismos, quienes nunca pensamos en ahorrar para comprar una casa y después viene el arrepentimiento de haberlo postergado, cuando se estaba en una situación de estabilidad salarial o los precios de los bienes raíces eran accesibles.

Si hay algo inevitable, es el correr del tiempo y con ello el cambio de los requerimientos financieros; por eso, la conciencia de que tarde o temprano seremos viejos es donde tal vez haya más esa tendencia a “procrastinar”, pues desdeñamos la constancia del ahorro de largo plazo, la formación de un patrimonio que sirva para complementar los recursos exiguos de la pensión.

Por eso, analicemos a qué grado “procrastinamos” y pongamos manos a la obra haciendo todo lo pendiente.

Twitter: @finanzasparami