Opinión

Cuba, Estados Unidos y México

 
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Banderas Cuba-México-EU

Cuando publiqué en 2002 el libro Seguridad Nacional Hoy. El Reto de las Democracias, Cuba y el gobierno de Fidel Castro obviamente tenían que discutirse en el contexto de la seguridad nacional de México. En ese texto describí cómo Cuba sería una gran amenaza a la seguridad de la región; dependía en parte de la transición democrática en la isla.

En ese entonces se vislumbraban varios escenarios posibles entre un proceso gradual y pacífico, donde los Castro encabezarían las reformas económicas y políticas para modernizar las instituciones socialistas y, en un proceso gradual y pacífico, llevarlas hacia los estándares de las democracias occidentales. Pero también en ese entonces estaba el escenario de una transición caótica. “En este escenario Fidel Castro muere de manera repentina. Pese a las fórmulas de sucesión previstas, se instala en la isla un enorme vacío de poder. Nada ni nadie lo puede llenar. Hay muchas armas y los cubanos saben usarlas –el servicio militar es aún obligatorio y dura tres años–. Hay también muchas pasiones y odios contenidos. La explosión social es inevitable y se desata una guerra civil. Unos éxodos incontrolables de balseros salen hacia La Florida, miles de ellos recalan en las costas de Dominicana, Bahamas, Gran Caimán y el sur de México. De repente, varios gobiernos del área tienen que apelar a la seguridad nacional para proteger sus territorios y despliegan una estrategia diplomática para detener un presumible baño de sangre en la isla. La entrada de Cascos Azules a Cuba es pedida a gritos por varios gobiernos y hasta por el propio exilio duro de Miami –que tendría en ello su única posibilidad de volver con poder a la isla”.

Este texto se escribió en 2002 y en su momento había posibilidades de que este escenario sucediera. Y aunque la muerte de Fidel Castro en 2016 no fue tan repentina, y su hermano Raúl sí se embarcó en una transición económica y la regularización diplomática con el enemigo eterno, Estados Unidos, tal vez no sea suficiente para detener el escenario caótico. Y el impacto que esto tendría en México, Estados Unidos y el resto de la región.

El futuro de la transición cubana dependerá en parte de si Raúl está en buen estado de salud, que tenga la capacidad de llenar el vacío de poder que podría representar la muerte de Fidel Castro y que exista ya una ruta bastante clara de cómo será la transición política. Además, tendría que haber señales claras de los que gobernarán Cuba en los siguientes años.

Si se congela el deshielo entre Estados Unidos y Cuba, como amenazó el presidente electo Donald Trump, también tendría un impacto en la gobernabilidad de la isla. Y en un mundo donde Raúl Castro necesita amigos con recursos y poder político, ¿a quién recurrirá? Vladimir Putin seguramente lo recibiría con las manos abiertas. ¿Confirmación del reinicio de la Guerra Fría?

Será que la muerte de Fidel no le dará suficiente para que suceda la transición democrática y pacífica en Cuba. Para Estados Unidos dicho escenario tampoco es, ni con mucho, el deseable. No quiere en absoluto un éxodo masivo e incontrolado de balseros cubanos que después –con presiones internas en Miami– tendrían dificultades en regresar a Cuba.

Para agregarle al caos de esta coyuntura está el hecho de que hay temor entre la comunidad cubana de que Estados Unidos trataría de la misma forma a los cubanos, como a los mexicanos que entran ilegalmente a Estados Unidos: persiguiéndolos y deportándolos.

Además, el acercamiento entre Washington y La Habana también incluía negociar un acuerdo para definir los límites marítimos en partes del Golfo de México –esa parte donde el petróleo podría definir recursos para Estados Unidos, Cuba y México–. Sí, esta negociación tendría que incluir a México. Y la gran interrogante es si el equipo de Enrique Peña Nieto tiene la capacidad y la credibilidad de negociar un acuerdo de esta envergadura.

La muerte de Fidel Castro podría presentar una oportunidad para México de retomar un papel no sólo interesante, sino importante, ante las diferencias que pudieran surgir entre Cuba y Estados Unidos en esta coyuntura.

“Cuba es geografía”. Esta frase –de uso común en la isla– refleja una realidad palpable: la ubicación geográfica de Cuba ha sido decisiva en su historia. Por eso seguramente algunos extrañarán a Fidel; curiosamente entre ellos podría estar el gobierno de Estados Unidos.

Twitter: @Amsalazar

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