Opinión

Cuarto Informe, ¿primer golpe de timón?

 
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Cuarto Informe: ¿primer golpe de timón?

El presidente Peña dio un golpe de timón en materia de la comunicación relativa al Cuarto Informe de Gobierno.

Como parte de él, desapareció la ceremonia en la que el presidente leía su mensaje en el patio central del Palacio Nacional.

El hecho seguía siendo una reminiscencia de la subcultura del 'día del presidente', que antaño alcanzaba su máxima expresión en el recorrido en auto abierto, para que el primer mandatario fuera vitoreado por la gente. O luego en lo que coloquialmente se denominaba 'el besamanos', donde larguísimas filas de personas pasaban a saludar al presidente.

Los numerosos spots en los medios electrónicos o anuncios en medios impresos hablaban de los grandes logros de la administración en turno, con montones de cifras que pasaban de noche.

Los spots que se han estado presentando, aunque aún contienen la figura del presidente, le dan la palabra a personas, que por lo menos en apariencia no son actores.

Y en lugar del acartonado discurso del patio de Palacio, se pretende que haya lo que los norteamericanos denominan town hall meeting con jóvenes.

En este espacio hemos hablado una y otra vez de la necesidad de dar un gran giro en la forma de conducir y comunicar, para poder cambiar la percepción que se tiene del gobierno.

Pues por lo menos en lo que corresponde al informe, ya se dio.

Claro, falta observar si esa reunión con jóvenes realmente es espontánea y libre, y no aparece construida como si hubiera un libreto.

Si no se le ponen camisas de fuerza, creo que va a ser uno de los mayores éxitos de comunicación de este gobierno. Veremos.

La audacia que se mostró en la decisión de cambiar el sentido del informe, sin embargo, se requiere en otros ámbitos.

El obvio y más que comentado tiene que ver con la realineación del equipo de colaboradores.

Todo indica que los cambios de los que se han hablado tanto tiempo no sucederán en esta semana –aunque no descarte sorpresas.

Lo que se requiere es darle oxígeno al equipo de gobierno, sea que haya enroques en las responsabilidades, o la inclusión de personajes nuevos.

El presidente y sus colaboradores saben que lo que está en juego no sólo es el nivel de aprobación del gobierno, sino la continuidad de un proyecto.

Quizás alguna variante de la solicitud de renuncia generalizada al gabinete, para recomponerlo, podría ser el símil del golpe de timón que ya se dio en el informe.

Pasa lo mismo con el tema de las reformas.

Obviamente no se pueden echar para atrás porque son la columna vertebral del proyecto de gobierno, pero sí se pueden y deben hacer ajustes de ejecución, que podrían ser incluso reformas legales, para asegurar que verdaderamente se instrumenten.

Si el presidente Peña recupera su instinto político que le permitió ganar la presidencia, el PRI puede competir aún. De lo contrario, me parece que tendrá los días contados como partido en el gobierno.

Twitter: @E_Q_

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