Opinión

Cuánta generosidad... con recursos ajenos

 
1
  

 

antena bloomberg

Uno de los problemas principales de la teoría económica es el de los recursos ociosos. En el sector de las telecomunicaciones el peor espectro radioeléctrico será el que no se utilice o el que se use de forma ineficiente.

Quizá (y espero equivocarme) es lo que estamos a punto de hacer en México; un lamentable error de consecuencias generacionales. Nos referimos al uso de la banda de 700 MHz, tema al que ya nos hemos referido con anterioridad y respecto del cual las dudas no se despejan, al contrario.

Esta es la banda de telecomunicaciones con mayor potencial en el mundo, sirve para prestar servicios móviles de banda ancha (telefonía celular, internet móvil de alta velocidad, etcétera) a los usuarios en general, a precios más baratos.

En México aún no hacemos uso de esta banda y todavía se está discutiendo (o determinando) cuál será su destino. El problema de fondo es que cualquier decisión que se tome estará limitada por el texto constitucional, que obliga a que en todo caso esta banda se destine para una “red compartida mayorista”, lo cual viene a significar, aproximadamente, que será una red de redes, que sólo prestará servicios a los operadores de telecomunicaciones (Telcel, Telefónica y AT&T) y no a los usuarios finales. Es decir, está red no le prestará servicios de manera directa ni a usted ni a mi, estimado lector.

Un problema es que la red no existe y habrá que crearla desde cero. En vez de usar la infraestructura de los operadores existentes vamos a crear una nueva red nacional (al fin que somos un país inmensamente rico, más que Estados Unidos, por ejemplo, que sí usará la infraestructura existente). ¿El monto de la inversión? De manera muy optimista, siete mil millones de dólares.

Hay dos problemas claves para el funcionamiento de esta genial idea: a) que los operadores no estarán obligados a contratar los servicios de la red, por lo que, si no es muy competitiva en precio y calidad, de plano se quedará ociosa, con el triste desperdicio de un recurso más que importante y transformador de la realidad como es la banda de 700. Y b) que los operadores no necesitaban ni habían pedido nunca al Estado mexicano que, con una generosidad nunca antes vista, les construyera una nueva “red mayorista” aportando el más valioso espectro radioeléctrico del que dispone hoy o hoy nuestro país.

Para colmo, el Estado mexicano asume el riesgo financiero de que esta red no funcione (junto con algún inversionista privado, por supuesto).
Hace unos días, la SCT prometió que pronto encontrará la cuadratura del círculo, una vez realizada una amplia consulta nacional e internacional. El modelo de negocios resultante será visto con mucho interés en todo el mundo ya que en ninguna parte del mundo civilizado (salvo en la remota Australia) existe un modelo así.

Para ser justos, el problema no es de la SCT, quien sólo lo administra. El problema parte de una cesión, nada clara aún, que se le hizo a la izquierda mexicana (siempre a la vanguardia en temas de competencia y competitividad) en las negociaciones del Pacto por México en 2012.

Por lo pronto, la Constitución ordenaba que antes de que concluyese 2014 hubiere iniciado la construcción de la “red mayorista”, cosa que no ha sucedido. Esperemos equivocarnos, que el modelo funcione, pero es larga la lista de preocupaciones.

Para que nos dé envidia: en Estados Unidos recién se licitaron 65 MHz de la banda de 700 -25 MHz menos de los que dispone el Estado mexicano- y se obtuvieron 41 mil millones de dólares.

Sin pretender descubrir el hilo negro, pero, ¿no era mucho más fácil haber establecido ciertas obligaciones específicas de cobertura geográfica y de plazos a los operadores en una licitación y que éstos asumieran todos los riesgos habidos y por haber?

Opine usted: federico.gonzalezluna@congreso.gob.mx

También te puede interesar:
​Lástima por los usuarios
Facultades exorbitantes
Es muy fácil sembrar el temor