Opinión

¿Cuándo subir la tasa?

 
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En la última reunión de política monetaria los miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México enfocaron la discusión en dos temas importantes: uno, la necesidad de fortalecer el marco macroeconómico, en particular, las finanzas públicas, en vista de que puede ser fuente de inestabilidad financiera cuando empiece a normalizarse la política monetaria en Estados Unidos; y, dos, la estrategia que seguirá dicha institución para aumentar las tasas de interés cuando el FED haga lo propio.

Sobre el papel de las finanzas públicas, tal como lo señalamos en un artículo anterior, los miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México llamaron la atención de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para que enmiende la política fiscal con el objeto de bajar la razón de la deuda pública al PIB, para lo cual será necesario no sólo cumplir con los compromisos anunciados sobre el recorte del gasto público, sino incluso, de ser necesario, considerar ajustes adicionales.

Sobre el segundo tema, vale decir sobre la estrategia que va a seguir el Banco de México para aumentar la tasa de interés cuando el FED estadounidense inicie el proceso de incrementos de su propia tasa de interés, la discusión se centró en sí dicho aumento debe hacerse antes o después de que lo haga el FED. Dos funcionarios argumentaron en favor de que se haga antes, mientras que los tres restantes lo hicieron a favor de que se haga después.

Si este balance no cambiara hasta el día en que el FED aumente las tasas (todo parece indicar que será el 17 de septiembre), el aumento de la tasa de interés será después de la decisión del FED, por lo que el nuevo dilema que tendrán que enfrentar los miembros de la Junta pasará a ver si dicho incremento se hará inmediatamente después de la reunión del FED o en fecha posterior, vale decir el 15 de octubre fecha en que se vuelve a reunir la Junta de Gobierno del banco o central, o incluso en una fecha más distanciada de ésta, tal como se ha venido discutiendo en los últimos días en los corrillos de los mercados financieros.

¿Qué ganaría el Banco de México postergando su decisión de aumentar la tasa interna de política uno, dos o tres meses después de que lo haga el FED?. A primera vista, el sostenimiento de la laxitud monetaria favorecería el desempeño de la economía, sobre todo en circunstancias en que la política fiscal muy probablemente se tornará restrictiva.

Suena bien; sin embargo, el dejar de mover la tasa de interés uno o tres meses no hace mucha diferencia en términos de los efectos sobre la economía y, más aún, si se tiene en cuenta que en la realidad hay muchas tasas de interés, mismas que se encuentran sujetas a las fuerzas del mercado. En tal sentido, es razonable pensar que cuando el FED suba su tasa de interés de política, también lo hará el resto de tasas de interés mexicanas, solo que en diferentes proporciones dependiendo de los plazos de que se trate, mientras que la tasa a un día permanecerá inalterada bajo el control del banco central. El aumento del resto de las tasas de interés afectará el comportamiento de la economía e invalidará el efecto deseado al sostener sin cambios la tasa de referencia.

Por el contrario, el costo que pagaría el banco central por mantener sin cambios la tasa de interés aún después de que el FED haya incrementado la propia, sería el aumento del riesgo de cierta inestabilidad financiera que podría provocar la salida de capitales, con los consiguientes efectos sobre la depreciación del tipo de cambio y la inflación.

Esto llevaría a pensar que es muy probable que el Banco de México aumente la tasa de interés inmediatamente después de lo haga el FED, y, obviamente, fuera de calendario, para lo cual es de esperar que pronto inicie una estrategia de comunicación al respecto.

Existen algunos otros elementos que apuntan en favor de esta hipótesis.

En vista de que la mayoría de miembros de la Junta considera que el aumento de las tasas de interés internas debe hacerse después de que lo haga el FED, es probable que llegado el momento los dos miembros que se manifestaron en favor del aumento anticipado apoyen con mucha mayor razón la idea de un incremento inmediatamente posterior a la decisión del FED, por lo que el balance de los votos ya estaría cargado hacia este lado.

En el mismo sentido, de acuerdo a la última minuta, tres de cinco miembros de la Junta piensa que el balance con respecto al crecimiento no ha cambiado con respecto al de la reunión anterior, mientras que dos de ellos cree que el balance ha empeorado. En términos de la política monetaria y de manera muy simplista esto aconsejaría si no a bajar, al menos mantener sin cambios la tasa de interés. Por el contrario, en el caso del balance de los riesgos de la inflación, tres funcionarios consideraron que dicho balance no ha cambiado con respecto al de la reunión anterior, mientras que dos señalaron que había empeorado. Al igual que en el caso anterior, al haber dos funcionarios que piensan que hay un riesgo inflacionario lo aconsejable sería subir la tasa de interés, toda vez que las condiciones monetarias vigentes son expansivas.

Finalmente, existe un elemento adicional que aconsejaría no andar jugando con fuego en términos del manejo de la política monetaria y es la finalización en diciembre del periodo de gobierno del actual gobernador del Banco de México, lo cual añade un elemento de incertidumbre que habría que tomar en cuenta.

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