Opinión

Cuándo modificaría Hacienda su perspectiva

Algunos se han sorprendido frente al hecho de que la Secretaría de Hacienda no ha modificado su expectativa de crecimiento en este año y la mantiene en 3.9 por ciento, cuando ya hay algunos grupos de expertos que ven una cifra de 2.7 por ciento incluso, como el caso de Banorte.

El año pasado, los Criterios de Política Económica marcaban una estimación de 3.5 por ciento para el PIB. En los primeros meses, el freno económico internacional dejó ver claramente que no podría ser así.

Hubo que esperar hasta el 18 de mayo para que Hacienda bajara su estimación de crecimiento de 3.5 a 3.1 por ciento.

Luego, en el mes de septiembre, hubo otro bajón a 1.8 por ciento.

Todo indica que en este año tendremos que esperar quizás otro par de meses al menos, para que haya evidencias suficientes que conduzcan a Hacienda a modificar su expectativa.

Banco de México también lo hace –cuando las circunstancias así lo demandan- al comenzar la segunda mitad del año.

El año pasado, fue hasta el mes de agosto, al presentar el Informe Trimestral de Inflación del segundo trimestre, cuando el banco central bajó su estimación de un rango de 3 a 4 por ciento a otro de 2 a 3 por ciento, y luego en noviembre, lo bajó de nueva cuenta, a uno de 0.9 a 1.4 por ciento, que por cierto, resultó bastante acertado.

A diferencia de los expertos de consultorías o grupos financieros, en Hacienda o Banco de México saben que sus estimaciones tienen implicaciones.

Por ejemplo, si Hacienda bajara su expectativa de crecimiento en un punto porcentual para este año y la ubicara en 2.9 por ciento, las magnitudes de recaudación y el calendario de gastos probablemente deberían modificarse.

Por ello es que se prefiere esperar hasta que “el mercado”, es decir, todos los expertos, ya den por descontado que así va a ser, y que haya evidencias más sólidas de las tendencias económicas.

Si no hubiera sorpresas, dé por un hecho que ese ajuste va a hacerse en este año y quizás otra vez hacia el mes de mayo. Las revisiones que se están haciendo por los expertos tienen que ver más con el desempeño de la economía en el primer semestre que con lo esperado en el segundo.

Aun los “pesimistas” ven que en la segunda mitad del año, el dinamismo de la economía mexicana va a ser mucho mayor.

Por esa razón es que el ejercicio del gasto público se prevé más acelerado.

Si se cumple con el calendario, al primer semestre, se habrá desembolsado el 47.8 por ciento de los previsto para el 2014, cuando el año pasado ese porcentaje fue de 45.2 por ciento.

Esa diferencia aparentemente pequeña, de 2.6 puntos porcentuales, es equivalente a 116 mil millones de pesos.

En un contexto, un gasto público con casi 20 mil millones de pesos extras por mes respecto al año pasado puede ser clave para evitar que la economía tenga un freno moderado en lugar de un estancamiento.

Más allá de que no sobre la insistencia de que lo más importante en este año será concretar las reformas estructurales, crecer más bien a 3 por ciento que a 2 por ciento, como podría ser sin una política de gasto público activa, puede marcar una gran diferencia.

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