Opinión

¿Cuándo impactará el dólar a la inflación?

 
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peso méxico (Bloomberg)

¿Por qué el encarecimiento del dólar no se ha traducido en un aumento de la inflación?

Primero vamos a los datos.

Durante los 12 meses previos al 15 de julio, los precios al consumidor se incrementaron en promedio (según el índice del Inegi) en 2.76 por ciento.

En contraste, en ese mismo lapso la cotización del dólar frente al peso aumentó en 21.4 por ciento, es decir, el crecimiento de los precios fue apenas el 12.8 por ciento respecto a la devaluación.

Es un hecho que los incrementos en los costos de insumos y servicios valuados en dólares, que ya han ocurrido, no se han reflejado aún en los precios al consumidor.

¿Qué pasó en otras ocasiones en las que hubo alzas del dólar?

Del 30 de septiembre de 2008 al mismo mes de 2009, el dólar aumentó en 22.8 por ciento. Pero los precios lo hicieron en 4.9 por ciento, aquí la inflación representó el 21.5 por ciento de la inflación.

Sin embargo, vayamos todavía más atrás. Del 30 de noviembre de 1994 a la misma fecha de 1995 un incremento del dólar de 119 por ciento se correlacionó con una inflación de 48.4 por ciento, en este caso la inflación fue el 40.6 por ciento de la devaluación del peso.

¿Por qué antes las devaluaciones se traducían mucho más en la inflación?

Uno de los factores clave en la fijación de los precios es la expectativa. Más allá del comportamiento específico de los precios de los insumos, los empresarios se adelantaban al impacto inflacionario del tipo de cambio ajustando los precios.

El anclaje de las expectativas que el Banco de México consiguió a través de muchos años es lo que impide que la devaluación se refleje en inflación.

Esto no quiere decir que no haya precios que suban. Es claro que los productos, servicios o activos cuyo precio está fijado en dólares subirán de manera automática con el dólar caro. Y eso, al paso de las semanas o los meses va a tener repercusión en la medida que impacte en el índice de precios al consumidor.

Sin embargo, la gran diferencia con el pasado es que ya no se ajustan las expectativas.

Otra de las variables que va a pesar es el tiempo que pasemos con un dólar por arriba de 16 pesos. Hasta ahora llevamos una semana. Si tuviéramos un par de meses, quizá ya sentiríamos el impacto en mucho mayor grado.

Hay la expectativa de que si la Reserva Federal sube las tasas en su reunión del 17 de septiembre, el Banxico lo hará cuando notifique su decisión el lunes 21 de ese mismo mes. El incremento que tengan las tasas domésticas dependerá tanto del alza que haya fijado la Fed como del impacto inflacionario previo que haya tenido la depreciación del peso.

Es probable que, como consecuencia de las decisiones de la autoridad monetaria, veamos a partir de entonces (o quizá desde poco antes) una trayectoria del dólar en sentido opuesto a la actual, a la baja.

Si ese es el caso, entonces el impacto inflacionario será menor.

Si por cualquier razón, aun después de los incrementos de las tasas, el tipo de cambio sigue arriba, entonces será probable que sí haya un impacto más fuerte sobre los niveles de inflación y regresemos más temprano que tarde a rangos por arriba de 3.0 por ciento.

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