Opinión

¿Cuáles son las implicaciones en las decisiones financieras?

Cuando disponemos de una parte del patrimonio para opciones de inversión con mayor riesgo esperamos un rendimiento superior; sin embargo, la toma de decisiones es más compleja porque implica entender el funcionamiento de los mercados y la aceptación de la posibilidad de contraer pérdidas.

Comparto la preocupación de un lector, quien lamenta haber dirigido sus recursos por varios años en un instrumento bursátil sin tener un “rendimiento notable” y da como ejemplo el obtenido en 2013 con sólo uno por ciento.

Para ponderar este resultado, basta recordar que el año pasado el IPC de la Bolsa Mexicana de Valores cayó en 2.24 por ciento, situación que se ha venido exacerbando en el arranque del 2014.

Cuando uno analiza la trayectoria pasada es fácil llegar a pensar que se debió de haber dispuesto el dinero en otras alternativas, pero los “hubiera” no existen. De hecho, el punto central de la decisión financiera es entrar a las opciones que se cree darán una ganancia en el tiempo e implica un pronóstico.

La información puede resultar confusa y profusa, pues además de las opciones del mercado accionario nacional e internacional, está la posibilidad de entrar al terreno de los fondos de inversión y ETF´s, lo cual hace crecer en forma exponencial las alternativas.

Como nuestro amable lector señala, efectivamente, los ejecutivos designados por las mismas casas de bolsa terminan siendo más promotores que asesores y si se quiere una mayor probabilidad de éxito valdría la pena contar con un consultor externo que gane en función de su efectividad.

Si el capital invertido es significativo, por mucho que conozca sobre el funcionamiento del mercado, es preferible tener a alguien que lo auxilie con la resolución. Lo fundamental en términos de información es identificar claramente los riesgos y los rendimientos esperados.

Otro tema trascendente es la recomendación permanente sobre la diversificación en el portafolio, la cual está lejos de ser simplemente la adquisición anárquica de un número amplio de instrumentos financieros. Debe estar sustentada por un análisis de riesgo y de comportamientos contra cíclicos de los mercados.

Un punto importante es que entrar al mercado de capitales no significa estar siempre con posesión de títulos. Es factible depositar el recurso en algún fondo de inversión de renta fija y esperar una oportunidad con una ganancia esperada aceptable, obtenerla y salir nuevamente.

Si uno obtiene un rendimiento neto de entre 5 y 10 por ciento en cada operación, con dos o tres veces al año que se lleve a cabo, superaría con creces cualquier alternativa tradicional.