Opinión

¿Cuál es el límite de las inversiones personales?

Cuando se trata de invertir, el nombre del juego se llama: “rendimiento”.

En esencia, es hacer que el dinero trabaje para uno; generar una ganancia por arriba del proceso inflacionario y de las tasas otorgadas por los instrumentos bancarios tradicionales. ¿Pero cuál es el límite en el terreno de las finanzas personales?

Es crucial identificar las decisiones relacionadas con el patrimonio familiar y las que entran al mundo de los negocios o la especulación financiera. Los montos a disponer, el nivel de riesgo y el “timing” son muy diferentes. Traspasar el límite entre ambas conduce a fuertes dolores de cabeza.

Un buen ejemplo es la compra de bienes raíces; cuando se adquieren como una forma de diversificar, es por naturaleza misma un patrimonio familiar de largo plazo. Sin embargo, en el momento en que se empiezan a realizar en forma intensiva, es prácticamente una acción empresarial que deberá ser analizada bajo la óptica de un plan de negocios.

En el ámbito financiero hay que tener precaución, pues en ocasiones el invertir en mercados como el bursátil distrae de las actividades principales con las que se obtiene el ingreso. Al realizar operaciones con mucha frecuencia, esperando ganancias de corto plazo, se aleja del objetivo de la administración personal para convertirse en un complemento que implica dedicarle unas buenas horas diarias de análisis al día.

También hay que tener cuidado porque hay instrumentos alejados del objetivo de las finanzas personales, como podrían ser los derivados que están diseñados para una cobertura empresarial, pero bien pueden ser utilizados con fines especulativos. En la crisis de 2008, grandes corporativos quebraron porque sus tesorerías querían ganar arriba de sus áreas de producción con este tipo de opciones.

Es imprescindible separar el recurso familiar de otras actividades. Por ejemplo, algo frecuente en el entorno de las pequeñas empresas es hipotecar la casa del dueño para solventar el negocio. El problema es que si llega a darse un descalabro no hay red de protección y se precipita rápidamente la crisis al hogar.

Una recomendación es contar con cajones de ahorro-inversión, dependiendo de los requerimientos y metas. Así, es posible destinar recursos para corto, mediano y largo plazo con diferentes niveles de riesgo. De esta manera, con el patrimonio personal cubierto, tener la tranquilidad de que es factible disponer de dinero para los negocios o la especulación.

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