Opinión

¿Cuál debería de ser el techo de las tasas de interés?

  
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Tasas de interés

Al revelarse las minutas de la última reunión de la Junta de Gobierno del Banco de México, se percibió que sus miembros empiezan a ver como algo no muy lejano el techo en las tasas de interés. Ante esto, y después de varias precisiones de algunos de sus miembros, se puede uno preguntar: ¿en dónde estaría el techo?

Como en muchos países, en México la base de la estructura de las tasas de interés es la tasa de referencia del Banco de México, que es el objetivo de la tasa de fondeo. Este objetivo se determina por decreto en la Junta de Gobierno, y es una de las principales herramientas de la política monetaria.

Banco de México ha realizado una labor muy acertada en el manejo de la tasa de referencia. Primero la redujo a niveles nunca antes vistos, cuando el exceso de liquidez generado por la Fed nos favoreció con una importante entrada de recursos de inversión financiera, con la idea de desincentivar la entrada excesiva de liquidez que nos estaba dando a su vez una apreciación más allá de lo razonable en el valor del peso. Pero al mismo tiempo mantuvo durante varios años su programa de subastas de dólares mediante las cuales ofertaba la divisa en automático al mercado, lo que contribuía a sobreapreciar al peso.

Después de un ciclo de tasas a la baja, Banxico redujo su tasa de referencia hasta el 3.0 por ciento en diciembre del 2014, observando un lapso de un año y medio de estabilidad en el nivel más bajo de la historia. A partir de diciembre de 2015 las tasas en México iniciaron el ciclo alcista y éstas se han estado incrementando con mucha rapidez, aún antes de que aparecieran las presiones inflacionarias y las amenazas de Trump, anticipándose a las épocas de estrechamiento de la liquidez que se veían venir con un cambio en la política monetaria de la Fed, desalineándose de la política monetaria de esta última. Hoy en día la tasa de referencia se ubica en 6.75 por ciento y muy probablemente este mes alcance 7.0 por ciento si Banxico aumenta de nuevo su tasa, después de que la Fed incremente la suya.

Con la introducción del mecanismo de coberturas cambiarias virtuales (liquidables en pesos) que anunció Carstens en febrero de este año, una vez que el tipo de cambio ya había tocado los 22 pesos por dólar, el esquema se ha completado. En los últimos meses hemos observado cómo el peso mexicano se mueve libremente dentro de cierto rango, mucho más racional que cuando el mercado sobreexageró las posibles consecuencias de las amenazas de Trump, pero con la libertad suficiente para absorber los cambios en el entorno. La inversión financiera externa ha vuelto a fluir, apoyada también en una apreciación menos pesimista de las amenazas de Trump.

La formación de tasas de interés como precio del dinero es un proceso muy complejo en el que intervienen muchísimos factores en el lado de la demanda y en el de la oferta de recursos prestables. Las expectativas son uno de los principales. La competitividad de las tasas en pesos respecto de las tasas internacionales es otro factor de mucha importancia. La expectativa que tenemos hoy es que la Fed va a seguir incrementando las tasas en dólares gradualmente a una velocidad mayor a la del pasado, hasta alcanzar la normalidad en un par de años. Probablemente en 3.5 o 4.5 por ciento en la tasa de fondos federales.

En el mediano plazo pueden visualizarse dos tipos de fuentes de la volatilidad de nuestra moneda, que pueden influir en las decisiones de política monetaria y en la determinación de las tasas de interés. En las fuentes del exterior pudiéramos destacar las negociaciones del TLCAN, el grado de éxito que se tenga en la aprobación de la propuesta de reforma fiscal que planteó el presidente Trump a su Congreso, y el desenlace del Rusiagate que pudiera desencadenar un proceso de impeachment para la destitución del presidente.

La evolución de los precios del petróleo es otro factor que juega del lado del tipo de cambio y también del lado de los precios de los combustibles en México, teniendo ahora una mayor incidencia sobre la inflación.

Del lado doméstico, la evolución de la inflación y sus expectativas es el factor más relevante.

En el enfoque de largo plazo, en Bursamétrica creemos que la tasa de referencia de Banxico podría ubicarse en un nivel de equilibrio en el rango de entre 6.5 y 7.0 por ciento, para cuando la Fed incremente su tasa de fondos federales a 4.0 o 4.5 por ciento, lo que implicaría un spread razonable de 250 puntos base en las tasas de corto plazo, por estar en pesos. Un spread más alto implicaría que algo está mal en nuestro país. Prácticamente ya estamos allí. Sin embargo, las tasas de largo plazo en pesos todavía tienen un largo camino que recorrer, cuando se normalicen las tasas de largo plazo en los bonos del Tesoro, pudiendo llegar arriba de 9.0 por ciento.

El autor es presidente de Bursamétrica.

Twitter: @EOFarrilS59

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