Opinión

Cuajimalpa: una semana,
muchas dudas

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Hospital Cuajimalpa. (Fabian Garcia)

Tragedias como la sufrida hace una semana en el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa no deberían ocurrir. La mejor manera de evitarlas es no permitir que estos traumas queden reducidos a historias periodísticas en las que destacan conmovedores testimonios sobre héroes ciudadanos como la enfermera Mónica Orta, quien murió el martes por las heridas que sufrió luego de negarse a abandonar el nosocomio sin un bebé que ahí estaba internado.

La ciudadanía debe exigir a medios y autoridades investigaciones ejemplares sobre lo sucedido. Tales indagatorias deben incluir por supuesto la revisión de la forma de actuar de la propia autoridad, que en el caso de Cuajimalpa deberá responder a preguntas muy específicas sobre la evidente descoordinación que hubo en largos minutos entre las autoridades delegacionales y las del gobierno central del Distrito Federal.

Una semana después no está clara, para empezar, la actuación misma del jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera. La indagatoria debe comenzar con él. Nos hemos acostumbrado a que cuando hay un sismo, la respuesta mediática y operativa de los gobernantes capitalinos se da en cuestión de segundos e incluso antes de que se sienta el temblor (cuando éstos tienen origen en las zonas donde operan las alertas sísmicas).

Con lo anterior en mente cabe demandar que se diga cómo fue que el jefe de Gobierno fue enterado de la situación y cuáles sus instrucciones iniciales.

Si como se ha publicado fue a las 6:53 de la mañana de ese jueves cuando llegó al 066 el reporte de la fuga de gas que dio pie al siniestro, ¿es normal que Mancera no haya emitido una alerta al respecto, vía redes sociales o vía medios de comunicación masivos, para los habitantes de esa zona de Cuajimalpa?

En otras palabras, ¿cuándo supo Mancera de la situación, quién le informó, qué tanto supo en el primer reporte y qué instruyó al respecto? ¿Supo de la fuga o no supo nada del evento sino hasta ocurrida la explosión? ¿Hubo orden de evacuación del hospital? ¿Estaba preparado el personal del nosocomio para llevarla a cabo? ¿Por qué no puso Mancera alerta alguna en su cuenta de Twitter sino hasta minutos después de que el delegado Ruvalcaba ya había pedido a través de la radio la ayuda de otras autoridades para lidiar con el rescate de las víctimas? ¿Pidió Mancera el auxilio federal o fue la Federación la que dado el caos tuvo que acudir al rescate de las personas atrapadas?

La ciudad de México realiza anualmente simulacros ante la posibilidad de sismos de magnitud considerable. Y buena parte de la cultura en la ciudad ya incluye la conciencia de lo que hay que hacer en esos casos.

En contraste, el jueves pasado hubo largo rato en que el caos imperó en la zona siniestrada. Esto no pudo ser más claro que cuando el mismo delegado dio una cifra de fallecidos que afortunadamente no se confirmó.

Sin embargo, cuatro fallecidos y decenas de heridos no es para nada un saldo menor. Como tampoco lo es la pérdida total de un hospital que atendía a madres y niños de escasos recursos.

Necesitamos aprender bien la lección. Conocer qué y quiénes fallaron. La autoridad debe ser ejemplar en la investigación, más aún porque en parte debe investigarse a sí misma.

Lo que el gobierno de Mancera reporte en esa indagatoria debe ser totalmente convincente. Sólo así aprenderemos que además de honrar a los héroes espontáneos, en este tipo de historias quienes fallen a la comunidad, pagarán por ello.

Twitter: @SalCamarena

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