Opinión

Cruje el monopolio

 
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Pemex

Cuando a un monopolio se le pone a competir, sus estructuras crujen.

Y es lógico.

Una cosa es ser la única opción de los consumidores y otra tener que sujetarse a las reglas de la competencia, con sus disciplinas y regulaciones.

Pero si a ese proceso se le suma el entorno de mercado más complicado de los últimos años, con una caída de 50 por ciento en los precios, entonces la transición del monopolio a la competencia se convierte en un drama.

Eso es lo que sucede con Pemex. Por eso no sorprende que en sus estados financieros reportados ayer se aprecie un crecimiento de 180 por ciento en sus pérdidas del tercer trimestre del año.

Para ponerlo sencillo, durante el periodo julio-septiembre de 2014, Pemex perdió 663 millones de pesos al día en promedio. En el mismo periodo de este año las pérdidas promedio fueron de mil 790 millones de pesos diarios para sumar casi 162 mil millones de pesos en el trimestre. En otras palabras, se perdieron mil 127 millones más cada día

Pero veamos cómo se originan esos números rojos.

Sus ventas eran el año pasado (para el tercer trimestre) de cuatro mil 517 millones de pesos por día. Este año fueron de tres mil 486, mil 031 millones de pesos menos. Súmele a lo anterior un incremento de 233 millones de pesos diarios en el costo de ventas; el otro rubro a subrayar es la pérdida cambiaria, pues el incremento del gasto diario por efectos del tipo de cambio fue de 866 millones de pesos.

Sólo por estos conceptos se explica la totalidad del incremento de las pérdidas de la flamante empresa productiva del Estado, más allá de que hubo algunos factores de compensación.

Bueno, pero hay otro elemento a poner sobre la mesa: los pasivos laborales.

A diferencia de muchas otras empresas, en los estados financieros de Pemex aparece cuantificado el monto de esos pasivos, que derivan de las obligaciones de la empresa con sus trabajadores retirados y activos, sobre la base de estimaciones actuariales de su esperanza de vida y momento de retiro.

Bueno, pues esos pasivos alcanzan la bicoca de dos billones 913 mil millones de pesos, y crecieron 351 mil millones de pesos en el trimestre.

La buena noticia es que ya hay un acuerdo con el sindicato para su reestructura. Pemex lo ha confirmado en su informe y le puedo comentar que es probable que la próxima semana se den a conocer los detalles. De los términos en los que haya quedado esa reestructura depende en gran medida, la viabilidad de largo plazo de la empresa.

Estos cambios han conducido a algo que parecía inconcebible hace un tiempo: Pemex va a importar petróleo. Esto ocurrirá en el marco de un acuerdo de trueque de crudo a través del cual se entregará a Estados Unidos petróleo pesado y se obtendrán a cambio 75 mil barriles diarios de petróleo ligero, con objeto de aumentar el uso de las refinerías de la petrolera.

Hay muchos cambios aún por venir, los programados y otros que deberán hacerse en función de los resultados.

Y, justo era parte de lo que la reforma energética quería: hacer crujir al monopolio.

Twitter: @E_Q_

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