Opinión

Crónica del horror chiapaneco

  
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niños Chiapas

Dicen, eso dicen, que una imagen dice más que mil palabras. Pongamos que sí, pero a condición de que al mismo tiempo convengamos que una imagen puede decir mil palabras cuyo mensaje no necesariamente sea cierto, o apegado a la realidad, o suficientemente esclarecedor de un hecho, como los casos recientes de Chiapas, donde vimos la imagen de un político vestido de mujer, o las imágenes de unas profesoras siendo rapadas, salvajada que fue inmediatamente atribuida a la CNTE. Pero, ¿qué pasó realmente? Va una crónica chiapaneca que narra otra versión no en mil, sino en 488 palabras sobre un contexto de lo que nos indignó.

Lo que pasó en Chenalhó y en Comitán nació de un dandy-gobernador ausente (ya se ha dicho) y sobre todo del choque entre dos personajes muy singulares.

Érase una vez el señor ERA. Es decir, Eduardo Ramírez Aguilar, que pasó de ser el nieto de un humilde mercader callejero, famoso en Comitán como El Baraterito, a todo un señor dueño de un hotel llamado Luminus (cuyo restaurante se llama Capitolius, quiobo) y que ha hecho de sus iniciales, ERA, toda una marca que se repite por aquí y por allá en la entidad chiapaneca: Taxis ERA, Fraccionamiento ERA, etcétera.

La mano de ERA, dicen los que saben, mueve desde la porra de los Jaguares hasta infiltrados en reuniones. La constante es la utilización de los que menos tienen como golpeadores o reventadores. En Chiapas se le considera, en los hechos, el verdadero secretario de Gobierno del estado.

El poder de ERA parecía indisputable hasta las elecciones pasadas, sí, esas mismas en las que hubo un escandaloso fraude de suplantación de identidad que terminó con la destitución total de los consejeros del OPLE, personajes que obedecían a… adivinaron: a ERA, quien incluso anduvo en el Distrito Federal el día en que el INE discutiría el castigo a esos funcionarios electorales chiapanecos.

En la cita electoral ERA encontró a su némesis. ERA apoyaba a un candidato del PVEM llamado Mario Guillén, quien compitió con un candidato priista de nombre… Mario Guillén. Ni García Márquez habría imaginado tan surreal enredo comiteco.

El Mario Guillén priista compitió en esa elección bajo su nombre de guerra: El señor Fox, mote que se ganó en parte porque vende botas de piel de víbora, de cocodrilo y etcétera. Además le gustan los caballos pura sangre y, cómo no, los sombreros.

En una batalla a billetazos, dicen, el señor Fox le ganó al candidato de ERA. Como las tragedias no llegan solas, ese día de las elecciones del año pasado ERA vio en riesgo su lugar en el congreso chiapaneco. ERA era el número uno de la lista del PVEM, pero el Verde ganó tanto en los comicios –aunque hay quien asegura que las votaciones fueron sospechosamente copiosas– que no le tocaba ya al partido truhan, perdón tucán, ni una pluri. Pero, aseguran, ERA supo corregir eso que las urnas habían desacomodado y llegó no sólo al Congreso, sino a la presidencia del mismo.

Dicen desde Chiapas que si les vienen a contar que lo de destituir a la presidenta municipal fue por usos y costumbres, que manden a volar esa versión.

Dicen desde Chiapas que si les vienen a contar que fueron los de la CNTE los que raparon, que manden a volar esa versión.

Dicen desde Chiapas que El señor Fox logró, mediante un tercero, humillar a ERA en Chenalhó, y que en respuesta, esbirros de ERA se ensañaron con las profesoras en Comitán.

Dicen desde Chiapas que las imágenes dicen mucho, pero los contextos más.

Twitter: @SalCamarena

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