Opinión

Crisis en Morelos golpeará a la federación

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Morelos. (ilustración)

El pleito entre el gobernador Graco Ramírez y el alcalde Cuauhtémoc Blanco ha servido para distraer la atención sobre el asesinato de la alcaldesa de Temixco y la explosiva inseguridad que hay en Morelos.

Ahí hay evidente colusión entre autoridades municipales y bandas criminales que tienen en jaque a la ciudadanía, matan, cooptan o extorsionan a ediles, y el gobierno local lanza acusaciones que denotan desesperación pues no van acompañadas de una acción penal.

Eso le terminará por estallar al gobierno federal.

Los artistas de la manipulación, una vez que amaine el pleito entre Cuauhtémoc y Graco Ramírez, lanzarán la andanada para responsabilizar a la federación de la muerte de la alcaldesa, del poder de los cárteles y de los pleitos entre munícipes y el gobierno estatal.

La federación no saldrá indemne de la crisis de Morelos, salvo que actúe con prontitud.

Y no sólo por eso, sino porque ahí hay una realidad similar a la de Guerrero en tiempos de Ángel Aguirre y José Luis Abarca.

Si alguno de los cárteles criminales que cooptan o extorsionan a alcaldes llega a cometer un crimen de resonancia mediática, no van a pagar las autoridades locales, sino el gobierno federal y la imagen de México ante el mundo.

No comparo a Graco con Aguirre, pero la situación en Morelos y la que había en Guerrero tienen demasiadas similitudes.

Son los mismos cárteles, Guerreros Unidos y Los Rojos. Y los mismos colores políticos coludidos con ellos, PRD, PT y representantes de partidos locales.

De acuerdo con la información conocida hasta ahora, un grupo de sicarios pertenecientes al cártel de Los Rojos llegó a la casa de la presidente municipal Gisela Mota, la sacaron de su habitación y la llevaron a la sala donde la mataron delante de su familia.

Los Rojos tienen como líder en Morelos a Santiago Nazari, sobrino del exlíder de la diputación del PT en ese estado, Alfonso Miranda Gallegos.

De acuerdo con el gobernador, el cártel Guerreros Unidos estaría influyendo en el alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco, su jefe de la Policía Municipal y el secretario del ayuntamiento, para frenar el Mando Único Policial.

Y algunos alcaldes del PRD, como Enrique Alonso, de Tlaquiltenango, a menos de una semana de asumir el cargo ya acusan al Mando Único de ser el portador del derecho de piso, secuestro, extorsión y asesinatos.

Es decir, alcaldes perredistas contra gobernador perredista. En escena Los Rojos, Guerreros Unidos, y muertos. ¿Le suena?

Ya México padeció un escenario así en el estado de Guerrero, con más de 45 normalistas de Ayotzinapa muertos entre ese enjambre de intereses políticos y criminales que se coluden o se enfrentan.

¿Vamos a repetir la misma obra macabra en Morelos?

La buena voluntad con el gobernador Graco Ramírez no basta. El gobierno federal no puede pecar de ingenuo. Se sabe que ahí hay complicidades de muchos lados y necesita actuar para frenar la colusión entre políticos y criminales en Morelos.

Twitter: @PabloHiriart

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