Opinión

Crisis en la capital

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Miguel Ángel Mancera acude a votar

Un rumor recorre la capital del país. Son voces que advierten de que el jefe de Gobierno de la ciudad de México parece haber perdido contacto con la realidad.

Es fácil ilustrar lo ridícula que se ha tornado la situación en el Distrito Federal. Imaginen que luego de la derrota que el gobernador de Jalisco sufrió en el 7-J, fecha en que perdió el control de la capital y del Congreso del estado, Aristóteles Sandoval saliera uno de estos días a anunciar que se declara listo para buscar la candidatura presidencial de su partido.

El tapatío se convertiría, de inmediato, en el hazmerreír entre los tricolores. Pero, más grave, provocaría dudas sobre su capacidad para entender la situación que le rodea. Quedaría como un político frívolo, como alguien que no ha entendido la voluntad popular expresada en las urnas hace diez días.

¿Por qué entonces Miguel Ángel Mancera, que como Aristóteles perdió en su terruño, es capaz de expresar en una entrevista para Milenio TV que sí quiere ser candidato presidencial? Aquí algunas posibles explicaciones.

–Como Mancera no pertenece a ningún partido, carece de contrapesos que le ayuden a calibrar lo delicado del momento, lo inoportunas que resultan sus declaraciones. Los Chuchos del PRD dialogan con él, pero no necesariamente tienen un ascendente sobre el exprocurador. Tras la elección, la dirigencia perredista ha discutido cómo reorientar la alianza que tienen con el jefe de Gobierno, pues incluso en Nueva Izquierda hay quien piensa que en una de esas Mancera estuvo de acuerdo en que a Morena no le fuera mal en el DF.

–Incapaz de articular rápidamente una adecuada respuesta política al reclamo popular expresado en las urnas, que le arrebató el control de la Asamblea y de emblemáticas delegaciones, el jefe de Gobierno encuentra en ese denso humo mediático llamado “la sucesión” el espacio perfecto para esconder su carencia de discurso mientras gana tiempo.

–Una tercera interpretación sería la más preocupante: que realmente crea que este es el momento oportuno para revelar sus intenciones, y que declarar su aspiración, más que un elemento distractor o un desliz, obedezca a un genuino deseo de que se le considere candidateable.

Si esta tercera lectura fuera la correcta, los capitalinos están en riesgo. Un desplante de esa naturaleza revelaría claramente que el jefe de Gobierno no escuchó a los electores -ni a los perredistas, vaya- y que él cree que se puede salvar solo, haciendo lo que hasta ahora: en lo político plegarse al gobierno federal, y simultáneamente hacer como que hace obra urbana al consentir los intereses inmobiliarios, sin importar que esto sea en detrimento de la opinión de los vecinos.

Hace más de un año la dirigencia nacional perredista advirtió al jefe de Gobierno que la ciudadanía le veía como alguien tolerante con la corrupción. No hizo caso y la factura llegó el 7-J. Ahora, de nueva cuenta los vecinos alertan que en un acto descabellado, o habría que decir desesperado, la Asamblea Legislativa que todavía controla Mancera pretende aprobar en fast track medio centenar de cambios de suelo que representarían una afrenta mayúscula a la ciudadanía.

Si para huir de la realidad que le cayó encima el domingo 7, Mancera ha decidido que lo mejor es destaparse y aplastar la oposición vecinal a sus proyectos, ¿qué otra medida desesperada se le ocurrirá?

Su destape no es un tema baladí, devela la incapacidad para entender este momento capital.

Twitter: @salcamarena

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