Opinión

Crédito a Pymes, todavía
con grandes limitaciones

1
 

 

Granja

Como parte de la reforma aprobada en enero de 2014 y del análisis de las condiciones de competencia en los mercados financieros, el mes pasado el Banco de México (Banxico) publicó el “Reporte sobre las condiciones de competencia en el otorgamiento de crédito a las pequeñas y medianas empresas (Pyme)”, en el que se analiza la oferta de servicios crediticios para ese segmento de empresas y cubre no sólo la del sistema bancario (con cobertura nacional o de “redes extendidas” como lo denomina Banxico y a los bancos de nicho o regionales) sino también la de intermediarios financieros no bancarios y de entidades no financieras que otorgan crédito.

Si bien el reporte reconoce diversas limitaciones para ese análisis, como la falta de información confiable sobre las Pymes y sus altos índices de mortandad, así como el hecho de que en ese estrato de empresas la principal fuente de financiamiento es el crédito de proveedores o de los mismos socios y no el crédito institucional, el reporte presenta aportaciones significativas para avanzar en la remoción de algunos obstáculos para impulsar el crédito bancario en un segmento de la economía en el que sólo 7.4 por ciento de las Pymes lo recibe, aunque el número absoluto de empresas con crédito formal aumentó 5.0 por ciento en promedio entre 2009 y 2014. Ello implica un elevado universo potencial en los dos sentidos: para los oferentes de crédito y para las propias empresas que en otros países, como Italia y España, han representado una parte sustancial de la generación de valor en la economía. Algunas hipótesis apuntan que esa es una de las causas por la que México exhibe precarias tasas de crecimiento económico.

Como en otros ámbitos, el reporte de Banxico excluye a las Pymes agropecuarias, lo cual es muy lamentable. Una vez más se presenta el círculo vicioso: como no hay información disponible sobre el sector primario, éste no se analiza y como no se analiza, nunca se genera la información relevante. A ver hasta cuándo.

De acuerdo con la evaluación de Banxico sobre las condiciones de competencia, no existe evidencia de barreras regulatorias a la entrada y los niveles de concentración no rebasan los umbrales que se utilizan en México para calificar un mercado como no competitivo, pero las tasas de interés que se cobran a las Pymes y la rentabilidad que obtienen los oferentes de crédito son relativamente elevadas, sobre todo para las empresas micro y pequeñas. Parece soslayarse que si bien la regulación no constituye una barrera a la entrada en ese mercado, sí existen otras barreras que limitan el acceso: escala, tecnologías, cobertura, etcétera.

Banxico propone tres medidas de política pública para incrementar la competencia: mejorar la información tanto de usuarios como de oferentes de financiamiento, incluyendo el crédito de proveedores; fortalecer los mecanismos de garantías que otorga Nacional Financiera (Nafin) a los créditos; y facilitar el cambio de acreedor cuando así convenga al acreditado, como ocurre con los créditos hipotecarios.
Buenas medidas, pero incompletas.

En el tema de información el reto no sólo es generarla sino cómo hacérsela llegar de manera asequible a un universo de más de cuatro millones de Pymes. Si bien las garantías de Nafin coadyuvan a facilitar el crédito, el esquema es muy limitado y burocrático para el universo potencial de ese estrato de empresas.

Facilitar el cambio de acreedor en poco contribuye a ampliar la cobertura crediticia; el problema no es para las que ya tienen créditos, sino para aquéllas que no pueden acceder por falta de conocimiento, capacidades técnicas y administrativas, historial, etcétera.

Sin duda hay mucho que hacer en este segmento de la economía. La dirección es la correcta; el reto es la velocidad con la que pueden instrumentarse cambios en las políticas públicas y en la regulación para que fluya el crédito a las Pymes (incluidas las agropecuarias), y ello se traduzca en una expansión de la actividad económica. Aún estamos lejos de lograrlo.

Twitter: @ruizfunes

También te puede interesar:
Pemex, mal y de malas
Vaivenes productivos
Impulso agropecuario al crecimiento