Opinión

Crecimiento y tasas
de interés

Estamos atravesando por una nueva oleada de revisiones a la baja en las estimaciones de crecimiento de la economía mexicana. El Banco de México pronostica un nuevo rango entre 2.0 y 2.8 por ciento para este año. La última encuesta del banco central entre analistas del sector privado redujo su previsión promedio a 2.56 por ciento. Consensus Economics, de Londres, también muestra un consenso entre analistas internacionales y nacionales de 2.5 por ciento. Algunos bancos de inversión han reducido sus pronósticos por debajo de 2.0 por ciento. Esto ha generado expectativas de una eventual reducción adicional en la tasa de referencia del banco central.

¿Qué nos dicen los indicadores oportunos más recientes, y cuál pudiera ser su efecto en las tasas de interés? Veamos.

1.– El indicador IBAM (Bursamétrica) permite pronosticar un crecimiento de 3.0 por ciento anual en el IGAE de junio. De resultar atinado dicho pronóstico, el PIB del segundo trimestre deberá haber crecido al 1.6 por ciento y el del primer semestre sería de 1.7 por ciento anual.

2.– Los indicadores oportunos del IMEF nos reflejan un pésimo diagnóstico de la economía en julio. El indicador de manufactura bajó de 50 puntos a 49.1, que implica contracción del sector secundario. ¡Cómo puede ocurrir esto, si las exportaciones manufactureras, sobre todo las automotrices, están creciendo arriba de 6.0 por ciento anual! El indicador de servicios bajó a la rayita entre crecer y contraerse, en 50.05 unidades. Esto es, el mercado interno continúa muy débil.

3.– El Índice Mexicano de Confianza Económica (IMCE) del Instituto Mexicano de Contadores Públicos de julio no se quedó atrás y redujo marginalmente su indicador compuesto.

4.– La construcción avanzó a 2.6 por ciento anual en cifras desestacionalizadas, siendo la primera tasa anual positiva en 19 meses. Se explica por un repunte en la obra pública, ya que la vivienda sigue en decrecimiento.

5.– Ligado a lo anterior, la tasa de desempleo de julio bajó a 4.9 por ciento, y el empleo en el sector formal aumentó a 3.2 por ciento medido por los trabajadores afiliados al IMSS. Esta sí es una buena noticia, aunque los empleos sean en su mayoría temporales.

6.– Las ventas de la ANTAD aumentaron 0.7 por ciento anual en julio, equivalentes a una contracción de 3.2 por ciento real anual. Este es un buen indicador de la depresión del mercado interno.

7.– La producción automotriz de julio creció a 8.0 por ciento anual, soportado por un crecimiento de las exportaciones de vehículos a 20 por ciento y por un repunte sorprendente de 11 por ciento en las ventas del mercado interno, lo que la AMIA atribuye a las fuertes promociones que se dieron en todas las agencias.

8.– Nuestro Índice Actinver de la Economía Mexicana que resume todo lo anterior, aumentó en julio 7.0 por ciento de un mes a otro. Con esto, se puede estimar preliminarmente un crecimiento de más de 3.5 por ciento para el IGAE de julio. Pero como podrá verse, el crecimiento proviene de la demanda del mercado automotriz americano, que se contrarresta con un mercado interno muy débil. Nuestra estimación para el PIB de todo el año coincide con el pronóstico medio del Banco de México, en 2.4 por ciento anual.

Los cinco miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México van a tener una discusión muy cerrada sobre el qué hacer con la tasa de referencia.

Los partidarios de dejar así la tasa de referencia, en 3.0 por ciento, tendrán estos argumentos:

La inflación vigente se ubica por arriba de 4.0 por ciento. Supera al máximo tolerable del banco central. El tipo de cambio se ha vuelto más volátil en la medida en que se ha convertido en la divisa de mayor volumen de operación global dentro de los mercados emergentes. Bajar de más las tasas puede llevar al tipo de cambio a 14 pesos en cualquier fase de turbulencia y generar una mayor inflación.

Del otro lado, el Banco Central Europeo está por inyectar cerca de 1.4 billones de dólares a la liquidez global, entre septiembre y diciembre, lo que junto con las reformas estructurales de México pueden generar un flujo creciente de inversiones financieras e inversión directa hacia México, que podría tirar al tipo de cambio afectando nuestra competitividad. Se está complicando que Banxico se atreva a reducir de nuevo su tasa de referencia, que ya ha bajado 150 puntos base en menos de un año y representa ahora una tasa real negativa de 100 puntos base.

Correo: eofarrill@actinver.com.mx