Opinión

Crecimiento, empleo e impuestos

Al parecer no las traemos todas con nosotros; apenas se percibe una pequeña luz de recuperación en algunas variables, como las exportaciones y la construcción que empiezan a crecer ligeramente, cuando nos viene el cubo de agua fría. Se dio a conocer la cifra de déficit público para el periodo enero agosto del presente año, misma que resulta 152% superior a la del mismo periodo del año previo. Esto no estaría mal si del otro lado de la hoja de balance viéramos los ingresos públicos creciendo por lo menos en una magnitud similar, o ligeramente inferior, aunque en este capítulo la perspectiva es muy incierta, tendiendo a gris. Si bien es cierto que en los primeros meses del año la recaudación creció, esto se debió más al efecto del cambio en las tarifas del ISR, y del IVA en la frontera, así como a los nuevos impuestos especiales a la comida chatarra. No es seguro que esto se mantenga si el crecimiento no se acelera.

Similarmente, de no acelerarse el crecimiento, no habrá más empleo de calidad; esto es, con contrato y que pague impuestos, por lo que la recaudación en este rubro podría permanecer raquítica. Si bien incluso los informales pagan IVA en su consumo, de no crecer más rápido, la recaudación de IVA no ayudará en nada a mantener el ritmo de gasto y por el lado de las empresas, sin mayor crecimiento no podrán acelerar la contratación de personal y la compra de materias primas, por lo que sus utilidades difícilmente se mantendrán y por lo tanto su aportación a la recaudación de impuestos será muy reducida.

Adicionalmente hay que tener presente que el precio del petróleo va a la baja, así como su producción en nuestro país y las exportaciones, por lo que si bien para este año existen coberturas para garantizar un precio igual al presupuestado, para el año entrante habrá que revisar las previsiones en el rubro. Ante la práctica no escrita de que el gasto debe aumentar todos los años, se dice que para crecer más, aunque este no ha sido el caso en los últimos 15 años por lo menos, estamos realmente frente a un problemón mayúsculo.

La autoridad hacendaria ha dicho que si no hay mayor recaudación, las necesidades de gasto se cubrirán con mayor déficit; esto es, con mayor deuda, ya sea interna o externa. Parece sencillo, aunque no lo es del todo. De no darse el escenario de un mayor crecimiento, que acelere el empleo, la recaudación y la inversión, nos colocaríamos en la mira de las calificadoras, para revisar la calificación de la deuda soberana mexicana, a la luz de nuestra capacidad para generar ingresos suficientes para cubrir el gasto público y el servicio de la deuda. Esto haría subir en automático las tasas de interés a las que nos prestan, lo que significaría mayores necesidades de recursos para hacer frente a los compromisos.

Es imperativo crecer; no basta con las reformas. Ahora hay que echarlas a andar cuanto antes y de la mejor manera para acelerar el crecimiento.