Opinión

Crecimiento, el reto económico de México

El viernes pasado el Inegi publicó el reporte del PIB para el tercer trimestre del año. Desafortunadamente, la tasa de crecimiento anual del PIB se ubicó en 2.2 por ciento, por debajo del consenso de los analistas del mercado. Poniendo atención al detalle del reporte por sector, esta tasa evidencia que si bien el balance entre la demanda externa y los motores internos de crecimiento se encuentran cada vez mejor, la recuperación de ésta última ha sido más lenta de lo que había previsto.

En este contexto, cabe mencionar que hasta la semana pasada había mantenido mi pronóstico de PIB para 2014 en 2.7 por ciento debido a: (1) un mayor dinamismo esperado en el cuarto trimestre de 2014 y (2) el cambio en la metodología del Inegi en la medición del comercio, que me hacía prever una revisión de la tasa de crecimiento al alza de alrededor de 0.3 y 0.4 puntos porcentuales. Si bien la nueva metodología de medición del comercio efectivamente mostró una mayor tasa de crecimiento, otros rubros fueron revisados a la baja, sobrecompensando el incremento que estimaba originalmente. Debido a lo anterior, ahora considero que la economía mexicana sólo crecerá 2.3 por ciento este año.

Cabe señalar también que tanto la autoridad fiscal (Secretaría de Hacienda y Crédito Público), como la monetaria (Banco de México), revisaron sus estimaciones de crecimiento del PIB a la baja. Por un lado, el Banco de México ajustó su rango estimado para 2014 de 2.0-2.8 por ciento, a 2.0-2.5 por ciento. Para 2015 también modificó su rango que se ubicaba entre 3.2 y 4.2 por ciento, a un rango entre 3.0 y 4.0 por ciento. Finalmente, la Secretaria de Hacienda y Crédito Público (SHCP) anunció que a partir del viernes pasado publicará un rango estimado de crecimiento para cada trimestre, en lugar de un pronóstico puntual, como lo hacía anteriormente. En este sentido, SHCP prevé una expansión de entre 2.1 y 2.6 por ciento para este año, por debajo de su estimado anterior de 2.7 por ciento anual. Sin embargo, mantuvieron su expectativa de crecimiento para 2015 en un rango entre 3.2 y 4.2 por ciento, muy similar al 3.7 por ciento que presentaron en los Criterios Generales de Política Económica para 2015.

No obstante, continúo siendo optimista respecto al crecimiento el año que entra. De hecho, si bien a inicios de este año era de los más pesimistas –al haber pronosticado una tasa de crecimiento de 2.7 por ciento para este año vis-à-vis el consenso de analistas que se ubicaba alrededor de 3.5 por ciento–, ahora soy de los más optimistas para 2015 al estimar un crecimiento de 4.3 por ciento para el año que entra, considerablemente por arriba del 3.8 por ciento del consenso de analistas.

En mi opinión, la economía mexicana podría lograr crecer por arriba de 4.0 por ciento el año que entra debido a los siguientes seis factores: (1) un mayor crecimiento inercial, que estimo que podría aportar dos puntos porcentuales (pp) al crecimiento de la economía mexicana; (2) demanda externa más fuerte, debido principalmente a la mejor perspectiva que predomina entre los diversos participantes del mercado en torno a la actividad manufacturera y el consumo privado en Estados Unidos, así como a varias empresas manufactureras que iniciaron su etapa de construcción hace dos o tres años, que ahora iniciarán producción en 2015. En este sentido, estimo que la demanda externa tendrá una incidencia adicional de 0.9 pp en el PIB total; (3) un mayor gasto público derivado del proceso electoral que se llevará a cabo el próximo año en 17 entidades federativas; (4) el incremento en la inversión en construcción privada y en obras públicas, las cuales podrán agregar hasta 0.9 pp al crecimiento económico de México; (5) la reforma energética podría añadir 0.4 pp, derivado de las nuevas inversiones en este sector; y (6) una reducción de 0.3 pp, derivado de la disminución de la producción petrolera.

En resumen, a pesar de que hoy por hoy el crecimiento sigue siendo el reto económico de México, considero altamente probable que el año que entra la economía de nuestro país podrá reportar una tasa de crecimiento mucho más alta y esto ayudará a eliminar el “mal sabor de boca” que han dejado estos dos años de bajas tasas de crecimiento, que desafortunadamente se unen a más de dos décadas de tasas de crecimiento mediocres para una economía con tanto potencial como la mexicana.

* El autor es director general de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

Twitter: @G_Casillas