Opinión

¿Qué costará más: ser ‘verde’ o contaminar?

 
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[El instituto presenta la "Calculadora de riesgo por contaminación atmosférica"] 

¿Quién tiene la razón en el debate sobre la transición energética que se ha desatado en México? ¿Los industriales que demandan que México no asuma compromisos que van a costarnos a todos, o el gobierno que plantea que en nueve años debe generarse 35 por ciento de la energía eléctrica con energías limpias, sin importar el costo?

A mi juicio cada una de las partes tiene su punto y debe haber uno intermedio que deba asumirse.

En un desplegado suscrito por la Concamin y diversas representaciones industriales, publicado esta semana, se plantea que México está adoptando compromisos de reducción de emisiones que están muy por arriba de sus principales competidores, lo que pone en riesgo la competitividad del país.

Este debate es muy viejo. En la Estrategia para la Transición Energética y Aprovechamiento Sustentable de la Energía de 2011, durante el gobierno de Felipe Calderón, se planteaba específicamente la meta de llegar a 35 por ciento de generación eléctrica con tecnologías limpias (pág. 45 del documento), desde un 27 por ciento que había en 2009.

Y desde entonces, sectores amplios de la industria se opusieron a la meta, con el mismo argumento que hoy esgrimen. La discusión sí se ha dado y ha sido larga. Tienen razón los industriales al señalar que alcanzar ese porcentaje costará más, simplemente porque la generación eléctrica con energías limpias es más costosa que con hidrocarburos.

Contaminar, en el corto plazo, es aparentemente más barato que no hacerlo.

Hoy, ser ‘verde’ y generar con energías limpias es más costoso que ser ‘cochino’.

En todo caso, hay que esperar la conclusión de la COP21 para verificar cuáles son realmente los compromisos internacionales, y el Congreso mexicano, que aún debe aprobar la ley, podría ajustar los porcentajes comprometidos a los acuerdos de la reunión que todavía está en marcha.

Sin embargo, percibo de la industria un rechazo a asumir cualquier reducción significativa en el uso de los hidrocarburos. Y no hay de otra. Debe darse.

Estamos en un caso en el que los emisores menos significativos de gases de efecto invernadero, como México, pueden decir que no asumen compromisos hasta que lo hagan los grandes, específicamente China y Estados Unidos.

Las metas respecto a porcentajes de generación eléctrica con fuentes limpias, que han sido causa principal del debate, aparecen en el artículo tercero transitorio de la ley aprobada por el Senado. Creo que con una adición que señale que la autoridad podrá actualizar las metas en función del entorno, se podría resolver el punto.

Pero, en el fondo, el reclamo de los industriales tiene que ver con la mayor deficiencia de toda esta estrategia a nivel internacional: los precios de los combustibles fósiles no están reflejando hoy los costos de la mitigación ambiental. Si sistemáticamente los combustibles contaminantes son los más baratos, ni las estrategias ni las leyes van a servir para impedir que se siga generando energía contaminante.

Avanzar implicaría ponerle impuestos a los consumidores de países que consumen mucho carbón, combustóleo, gasolinas, e incluso gas natural.

A ver si se atreven los gobiernos y los congresos.

Twitter: @E_Q_

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