Opinión

¿Cosas de las casas?

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Protestas Ceteg. (Rosario García Orozco/ Cuartoscuro)

Un extraño sentimiento de culpa permea en el gobierno, por lo cual no se atreve a actuar en contra de la ilegalidad, la violencia y la impunidad.
La respuesta de la Presidencia a la publicación sobre la casa de Ixtapan de la Sal dice que la adquisición de ese inmueble fue legal y está declarado en los bienes de Enrique Peña Nieto. Si es así, si no tienen problemas con la ley, que se la apliquen a quienes la violan en perjuicio de los intereses de la comunidad.

Si el gobierno tiene autoridad moral para aplicar la ley, que lo haga. Se necesita, para poner orden y que el país funcione.

La reforma educativa se tambalea porque los maestros de Oaxaca y Guerrero (una minoría en ese estado) la tienen frenada con actos violentos. Hasta la camioneta del gobernador se robaron y no pasa nada.

En Guerrero hay 36 miembros de la CETEG que tienen orden de aprehensión, entre ellos los principales dirigentes de la coordinadora magisterial, y no sólo no los aprehenden, sino que les permiten seguir delinquiendo y les ponen mesa de negociaciones.

La carretera a Acapulco, el año pasado, registró 385 incidentes, que son bloqueos, casetas tomadas, robo de camiones repartidores, secuestro de autobuses. Más de uno diario. ¿Y? ¿La ley?

Esas acciones violentas en contra del interés de la comunidad las dirigen quienes tienen órdenes de aprehensión. ¿Cuál es el problema en aplicar la ley?

Habría dos explicaciones para la omisión gubernamental: una, que no se siente con autoridad para aplicar sanciones, o dos, que el costo de aplicar el Estado de derecho sería más alto que permitir los desmanes.

Si es la segunda, despidámonos de la reforma educativa, quizá el logro más grande de esta administración, y dejemos que los vándalos gobiernen en Oaxaca y en Guerrero, que cobren sus impuestos como pretenden y que valcanicen a México.

El miércoles los maestros de la CNTE oaxaqueña tomaron el estado, se apropiaron de carreteras, gasolineras, el aeropuerto y vialidades primarias de las principales ciudades de esa entidad, en protesta porque la Federación no les envió su cheque a 16 mil profesores que no están registrados como tales. Es decir, aviadores.

Ahí está una de las partes fundamentales de la reforma educativa: no pagarle a los maestros que no trabajan, y emplear esos recursos en infraestructura escolar. Sin embargo, la noche del miércoles, luego de una reunión en Gobernación en el Distrito Federal, los maestros de la CNTE salieron felices.

¿Por qué el buen humor de los líderes de la CNTE? Porque, según informaron, se acordó en Gobernación que el Instituto de Educación Pública de Oaxaca (IEPO) iba a regularizar la nómina. Es decir, el problema lo va a “resolver” el Instituto oaxaqueño que es controlado por la sección 22 de la CNTE.

Así, de un plumazo, desbarataron la reforma educativa en Oaxaca, luego de una serie de jornadas violentas de protestas en contra de las medidas tomadas para frenar los abusos.

Y este mismo miércoles el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) anunció que no habría evaluación al magisterio en los estados de Oaxaca, Guerrero y Chiapas, por falta de condiciones.

Así no hay reforma que sirva, pues se frena, en los estados que más la necesitan, con acciones violentas de parte de los intereses afectados.
No hay otra que aplicar la ley, sin sentimientos de culpa.

Twitter: @PabloHiriart

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