Opinión

Cortinajes de humo

 
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El Piojo será cesado, a parte de su mal rendimiento por el conflicto que tuvo con el comentarista deportivo Christian Martinoli. (Archivo)

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil caviló: con las cortinas de humo que según Liópez se han fabricado en los últimos tiempos para desviar la atención de los más graves temas del día se podrían cubrir todas las ventanas de la Torre Mayor. Lectora, lector, si están sentados párense, y si están parados, siéntense. En Villahermosa, Tabasco, en su penúltimo día de gira por ese estado, Liópez ha revelado que la salida de Miguel Herrera como director técnico de la Selección Nacional obedeció a que el presidente Peña Nieto habló con los directivos de Televisa para pedir que lo destituyeran. Ándale, meditó Gilga, ya le cayeron al presidente en la jugarreta.

Gamés loleyó en su periódico La Jornada en una nota del corresponsal René Alberto López. El señor Liópez ha dicho que tiene información de que Osorio Chong y Luis Videgaray “hablaron con los directivos de Televisa para que quitaran a Miguel Herrera como entrenador. Son muy manipuladores (…) La maleantada del gobierno también quiere desviar la atención para que los mexicanos desconozcan el lamentable hecho de que el dólar está casi a 17 pesos”. La maleantada (gran palabra). Según Liópez en esta estrategia participan los medios. Gil añade: y de qué manera; nadie ha dejado de poner en su portal, pantalla, bocina o primera plana la noticia del Piojo. Ahí hay gatos encerrados.

Teléfono rojo
Gil no ha soportado la tentación de imaginar una reunión en Pinos en la cual Peña Nieto le ordena a Osorio Chong y a Videgaray una grave misión. Voz de mando: llámenle a Gómez y le dicen que dé la noticia del despido fulminante de Miguel Herrera al frente de nuestro equipo. Los secretarios contestan a coro: correcto. Ayer también le ordenamos al Piojo que le diera el pescozón a Martinoli. Todo saldrá a pedir de boca, señor presidente, los cortinajes de humo nos están saliendo muy bien de un tiempo a esta parte.

Los secretarios dicen a coro: lo del Chapo salió limpio. Hicimos en pocos días el túnel de utilería. Chapo estaba necio, que no se iba por la puerta grande si no le dábamos una piña colada. Imagine, señor presidente, una piña colada en el Altiplano. Por fortuna pasaba un señor que vendía piñas coladas y le compramos dos. Muy caras, por cierto. Junto a eso, lo de Herrera es un juego de viejos, o como se diga.

Minutos después: ¿Bernardo? Que dice el presidente que corras al Piojo. Correcto, en diez minutos aparece la noticia en los portales, contesta Bernardo. Y listo, el cortinaje de humo aparece para que el pueblo, el bueno y el malo, no vea más allá de sus narices. ¿Les parece inverosímil esta versión del despido de Herrera? ¿No lo creen? La incredulidad es un rasgo distintivo de la mafia en el poder. Allá ustedes. A veces, Gilga piensa que Liópez está viejón, dice cualquier mafufada sin empacho ni despacho.

Richard y The Atlantic Montly
Gil se mordía las uñas. La carencia de temas para esta página del Fondo lo tenía con los pelos de punta. Por fortuna, un alma caritativa. El académico, escritor y periodista Ricardo Raphael le envío a Gil, vía tuiter, una glosa de su pluma publicada en Sin embargo de un reportaje aparecido en la prestigiosa revista The Atlantic Montly de la prestigiosa (hay un momento en que todos deben ser prestigiados y prestigiadas) periodista Ginger Thompson, excorresponsal en México del diario The New York Times y ganadora del Pulitzer. En esa pieza narrativa: “El Chapo, su fuga y al menos una no tan loca teoría de lo que hay detrás”, Thompson narra el encuentro insólito entre un exmiembro del Cártel de Sinaloa, un funcionario de inteligencia mexicana y un veterano agente antinarcóticos estadounidense. Los tres hombres concidieron y le aseguraron a The Atlantic Montly que el gobierno encabezado por Peña Nieto habría pactado con El Chapo para que éste saliera por la puerta grande de la cárcel del Altiplano. La idea: restaurar la paz en el mundo de las drogas en especial ante el ascendente poder del Cártel Jalisco Nueva Generación. La hipótesis de Thompon, vale decir, es la misma que sostiene Ricardo Raphael.

Gamés caminó sobre la duela de cedro blanco con las manos entrelazadas en la espalda. Cariacontecido, Gamés meditaba: diantres, si lo dice The Atlantic Montly tiene que ser verdad. Ahora mal: una excorresponsal se reúne con un exmiembro del cártel, un exagente antinarcóticos y un, se supone, exagente de inteligencia. Quizás entre todos han logrado un exreportaje. Va de nuez: ¿de verdad cree Ricardo Raphael que Peña Nieto liberó a Guzmán Loera y lo hizo su embajador para obtener la paz de los sepulcros? ¿De verdad creemos eso?

Caracho, el presidente Peña está en todo: pacta con El Chapo, manda despedir al Piojo Herrera. Un maestro de los cortinajes de humo. Aigoeeei.

La máxima de Nietzsche espetó dentro del ático de las frases célebres: “La potencia intelectual de un hombre se mide por las dosis de humor que es capaz de utilizar”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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