Opinión

Corruptour y ciudadanos,
algo se mueve en NL

Los boletos para subirse al Corruptour están agotados para los siguientes tres fines de semana. Así de exitoso ha resultado este singular autobús, que recorre 10 lugares de Monterrey donde se presumen actos de corrupción. La ruta va del Casino Royale, de trágica memoria, al Palacio de Gobierno. Con su estampado de ratas y cerdos, el camión del Corruptour ha ganado fama internacional, y se trata de la más reciente iniciativa de la organización Vía Ciudadana, grupo regiomontano empeñado en incidir en la vida pública de Nuevo León.

El boleto para abordar el Corruptour es gratuito (“si te gusta, páganos lo que consideres justo”, dicen en la página http://www.corruptour.mx/, donde se puede reservar) y ha resultado incómodo para una clase política que se apresta para la cita electoral del año entrante.

A pesar de su éxito con el Corruptour y de haber llamado la atención con su propio surgimiento en marzo pasado, Vía Ciudadana –coinciden algunos observadores en Nuevo León— se encuentra en una encrucijada. Originalmente concebida para promover candidatos ciudadanos, las trabas burocráticas que enfrentan aquellos que no cuentan con un respaldo partidista han llevado a esos ciudadanos a repensar sus capacidades para estar en la planilla el año entrante.

“Me queda claro que la idea fue más grande que nosotros, y aun cuando para algunos no se cumplen las expectativas, sí se han logrado cosas importantes; y la elección 2015 va a ser distinta a la que habría sido si no hubiera surgido este movimiento”, me explicó ayer Miguel Treviño, integrante de Vía Ciudadana.

Pero Vía Ciudadana no es la única expresión civil que está siendo noticia en aquellas tierras norteñas. Esta semana se ha concretado un singular proyecto. Se trata del Consejo Nuevo León para la Planeación Estratégica, que surge de la Ley de Planeación Estratégica para aquella entidad expedida por el gobernador el 17 de enero de este año.

Integrado por seis consejeros ciudadanos, tres rectores universitarios, un representante del gobierno federal y funcionarios de los tres poderes de Nuevo León, el Consejo tiene que entregar en septiembre de 2015 un plan estratégico de “largo plazo” para aquella entidad; ese documento se armará a partir de foros convocados ex profeso y planteará metas a 15 años.

El Consejo surge de la filosofía de tratar de impedir la improvisación que suele ocurrir cada que llega un nuevo gobernante, ya sea municipal o estatal.

¿Se puede en México hacer planes estratégicos transexenales? ¿Se puede tener una planificación que rompa esos cotos de poder en que llegan a convertirse las atribuciones de los munícipes y el gobernador?
¿Se puede lograr que los gobernantes, con independencia de su filiación partidista, colaboren entre sí y se apeguen a pautas preestablecidas?

Estas y otras interrogantes están en el horizonte de este nuevo Consejo, que también puede ser visto como un ente que formaliza lo que en los hechos siempre ha existido en Nuevo León: la influencia de los empresarios en lo que hacen los gobernantes. Influencia que no siempre ha sido bien vista, por cierto. No por nada hace años, cuando la inseguridad era el tema de cada día en aquella región, alguien se consolaba diciendo que si una cosa buena había en esa crisis era que demostraba el fin del modelo de paternalismo que durante décadas asumieron los grandes capitales en ese estado.

Ya sea con un escandaloso Corruptour, ya sea con un detallado plan estratégico a 15 años, ciudadanos de Nuevo León han decidido participar más en la vida pública. No es poca cosa esto que se está moviendo en aquellas tierras.

Twitter: @SalCamarena