Opinión

Corrupción y redes sociales

    
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REDES

La corrupción es uno de los grandes retos de las aún jóvenes democracias latinoamericanas, incluida la mexicana. Y las redes sociales son hoy un espacio donde más intensamente se discute y se manifiesta la indignación en torno a esa problemática.

Según el estudio Latinobarómetro 2016 realizado en 18 países de la región, la delincuencia y la inseguridad son señaladas como el principal problema del país (con 25 por ciento de menciones), seguidas por el desempleo (16 por ciento) y otros problemas de carácter económico (11 por ciento). La corrupción es mencionada como principal problema por 7.0 por ciento de los latinoamericanos.

Esa proporción varía de 1.0 por ciento en Uruguay hasta 20 por ciento en Brasil, donde las noticias sobre corrupción política de los últimos meses muy probablemente han influido en las respuestas a esa pregunta abierta, lo que los comunicadores denominan un efecto de agenda setting.

En México, el 10 por ciento de los entrevistados mencionó a la corrupción como el principal problema del país en 2016. Esto no quiere decir que solamente a 10 por ciento de la población le preocupe la corrupción; se trata de quienes la priorizan sobre cualquier otra problemática.

Una encuesta nacional de EL FINANCIERO realizada en marzo pasado arrojó que 51 por ciento de los consultados manifestó que la corrupción les preocupa 'mucho'. Desagregando esa respuesta por usuarios de redes sociales nos muestra que a los usuarios les preocupa todavía más que a los no usuarios. La corrupción le preocupa mucho a 54 por ciento de quienes usan Facebook y a 61 por ciento de quienes usan Twitter.

¿Por qué crece la importancia que se da a la corrupción entre los usuarios de las redes sociales? Puede ser tanto por el perfil de los usuarios (más jóvenes, más escolarizados, más clasemedieros), como por los contenidos de las propias redes (mayor flujo de historias y visiones críticas), ambos reforzándose el uno al otro. El caso es que la corrupción se ve más grande y más grave entre los usuarios de redes sociales.

Pero no es solamente un asunto de percepción. El uso de redes sociales también parece vincularse con una mayor información y con mayor acción en el tema de la corrupción. Según los datos del Latinobarómetro 2016, el 18 por ciento de los latinoamericanos está enterado acerca de un acto de corrupción cometido en los últimos 12 meses. Esa proporción crece a más de 30 por ciento e incluso a poco más de 40 por ciento en algunos países entre los usuarios más asiduos a las redes sociales, en este caso incluyendo YouTube, Instagram, WhatsApp, Snapchat y otras, además de Facebook y Twitter. (El Latinobarómetro indica que 61 por ciento de los latinoamericanos utiliza por lo menos una de ocho distintas redes sociales mencionadas en la encuesta).

En un conjunto de hallazgos que se derivan del Latinobarómetro 2016, y que presentaré con mayor detalle en el Congreso anual de WAPOR en unos días, el uso de redes sociales se vincula con un mayor sentido de eficacia ciudadana para combatir la corrupción, con un mayor sentido del deber para denunciar la corrupción y con una mayor participación en denunciar la corrupción. Las redes sociales resultan un espacio propicio para la denuncia, en parte porque sus usuarios son más conscientes y más activos en el tema.

Los usuarios de redes sociales también son más críticos de los esfuerzos del gobierno para combatir la corrupción. Esto quizás suene obvio, pero no está por demás decir que encuentra sustento empírico en la encuesta.

No obstante, y aquí vienen las malas noticias, los usuarios de redes sociales también son más propensos a participar negativamente de la corrupción, en tanto que reportan una mayor participación en sobornos y mordidas. En otras palabras: los usuarios de redes sociales alientan más la corrupción que los no usuarios. Su participación es tanto positiva, a través de una mayor denuncia, como negativa, a través de una mayor complicidad.

Twitter: @almorenoal

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