Opinión

¿Conviene el PNR a cargo del SAT?

 
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ME SAT (Especial)

El 11 de septiembre de 2001, aeronaves comerciales fueron convertidas en misiles en contra del emblemático WTC de Nueva York, lo que dio inicio a una nueva era para la geopolítica, una era en que se confirmó que la “globalización” no sólo sería un asunto de circulación digital de capitales, uniformidad en las tendencias de la moda y el consumo, sino también una nueva época para imaginar refugios individuales y, especialmente, masivos ante los nuevos mecanismos del terrorismo que ha demostrado ser implacable y pertinaz.

Con el 11/S se fundió y confundió en una misma la dimensión que separaba a la seguridad pública de la seguridad nacional.

La primera, hasta antes, relativa al aseguramiento de la ley y el orden de un sitio concreto (la seguridad interior) a cargo de las policías, fiscales y jueces. Y la segunda, que correspondía exclusivamente a los ejércitos de aire, tierra y mar por tratarse de la defensa de la soberanía, entendida como la custodia del territorio, el espacio aéreo y el marítimo, de cualquier amenaza externa, cualquier intrusión o ataque.

La globalización es la era de los mayores riesgos humanos a pesar de las ciencias y las tecnologías, la modernidad también se apropió de las mejores tácticas para la destrucción, la marginación y la explotación.

En ese contexto, surge el Registro de Nombres de los Pasajeros (también conocido como Passenger Name Record o PNR, por sus siglas en inglés) nombre genérico que se da a los registros creados por los explotadores de aeronaves o sus agentes autorizados, para cada viaje. En principio esos datos son utilizados para sus propios fines comerciales y operacionales al prestar los servicios de transporte aéreo. ¿Para qué?

Lo anterior en términos de documento emitido por la Organización de Aviación Civil Internacional, en 2010.

La información que conforman estos registros se integra del nombre completo del pasajero, sus datos de contacto como su dirección, correo electrónico y número telefónico, número de cuenta y categoría del pasajero frecuente, fecha en que se realizó la reserva, si es que la hubo, salida, llegada, itinerario del viaje, toda la información sobre la expedición del billete: la forma de pago, es decir efectivo o electrónico, número y fecha de expiración de la tarjeta de crédito, entre otras.

Los datos personales algunos sensibles y otros comerciales del PNR obedecen a una necesidad de control fiscal y aduanero, que es indiscutible ocurra en tanto que todas las operaciones mercantiles deben ser registradas e identificadas para el debido cumplimiento de impuestos o pagos por aranceles.

Pero, en simultáneo, esos datos personales admiten fines de seguridad, como la evaluación de riesgos de los pasajeros e identificación de personas «desconocidas», es decir, personas que podrían ser de interés para los servicios de seguridad nacional; para la disponibilidad previa, y por ende ventaja para los servicios de seguridad por disponer de más tiempo para su tratamiento, análisis y cualquier actividad de seguimiento; identificación de las personas a las que pertenecen las direcciones, tarjetas de crédito concretas, entre otros datos, relacionadas con cierto tipo de delitos, y comparación de un PNR con otro, para identificar a las personas asociadas a los sospechosos, por ejemplo descubriendo a personas que viajan juntas.

En el caso de México, la información que se genera a partir de este registro, las empresas aéreas deben proporcionar tanto al Servicio de Administración Tributaria (SAT), así como al Instituto Nacional de Migración (INM) dentro de plazos ya establecidos, que van desde las 72 horas previas al despegue del avión, actualizándose con intervalos de 48, 24 y ocho horas previas al despegue de cualquier aeronave.

El SAT trata los datos PNR para cuestiones de seguridad nacional como son la planeación, diseño, configuración, desarrollo, mantenimiento y actualización de mecanismos, sistemas y aplicaciones que permitan reconocer, identificar, analizar y procesar operaciones de comercio exterior que pongan en riesgo la seguridad nacional; la atención de requerimientos de información y documentación de autoridades competentes de seguridad nacional, entre otras.

La globalización implica nuevas modalidades de graduación de los derechos fundamentales, como los son la privacidad a partir de nuestros datos personales frente a riesgos agravados como los que conocemos y desconocemos en esta galopante era de los riesgos informados y los desinformados. La autoridad pública, en este caso el SAT, ha de recolectar esos datos, y es un imponderable que los resguarde con las medidas de seguridad adecuadas y que naturalmente los utilice sólo para los fines que fueron recabados.

El Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) estará acompañando el convenio que el Estado mexicano pretende con la Unión Europea para el PNR.

Es un asunto de relevancia nacional y con ello habrá reciprocidad respecto de los pasajeros que de México vuelen a Europa y los que de allá vengan a nuestro país.

A todos corresponde servir de cualquier modo para asegurar la tranquilidad de la humanidad.

El autor es comisionado del INAI.

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