Opinión

Continuidad es la clave, sin importar quién gane las elecciones

 
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Presidencia

El turismo planificado en México —digamos que es la era
post-Acapulco— apenas tiene 47 años y arrancó con la construcción de Cancún, el primero de los cinco proyectos de las postrimerías del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, a finales de la década de los 60 del siglo pasado, conocidos como Centros Integralmente Planeados (CIP).

Digamos también que esa fue la primera política pública seria que se diseñó para esta industria, la cual llevó a la creación de una paraestatal que resultó fundamental para la construcción y mantenimiento —hasta la fecha— de esa quinteta de ciudades: el Fondo Nacional de Fomento al Turismo, simplemente conocido como Fonatur.

Digamos de nueva cuenta que Luis Echeverría (sucesor de Díaz Ordaz) se tomó en serio esa idea de que el turismo podría ser en el futuro uno de los pilares de la economía nacional y le dio seguimiento con la edificación de Ixtapa, Los Cabos y Loreto, y hasta ahí, porque se le acabó su sexenio.

Luego vendría José López Portillo y la bonanza petrolera que convirtió al turismo en un juguete del presidente. Así, la Secretaría de Turismo pasó a ser refugio de amigos y novias, y aquellos grandes planes se truncaron.

No sabemos si su sucesor, Miguel de la Madrid, retomó el camino por nostalgia o porque estaba convencido de la intención de Díaz Ordaz, pero el hecho concreto es que concluyó el plan con la construcción del quinto CIP: Huatulco (hoy, su hijo Enrique de la Madrid es el secretario de Turismo federal).

A partir de entonces, de la mano de Antonio Enríquez Savignac, quien estuvo a cargo de la Secretaría de Turismo (Sectur) durante todo su sexenio —ambos, cuando jóvenes funcionarios del Banco de México habían participado en el proyecto original—, el turismo comenzó a pelear por un lugar cada vez más preponderante en las finanzas públicas y en el desarrollo regional de México.

A la llegada de los gobiernos panistas en el año 2000, la industria comenzó a pugnar porque en los planes de gobierno se le considerara una prioridad nacional, con el consecuente apoyo de políticas públicas y presupuestal, pero aunque cada presidente ha dicho que sí, la verdad es que no.

Ante los bajos fondos destinados a la Sectur en el anual Presupuesto de Egresos de la Federación (históricamente es de las secretarías que menos dinero recibe), Vicente Fox acabó argumentando que el dinero otorgado a otras dependencias —como Comunicaciones y Transportes o Gobernación, por ejemplo— también beneficiaban al turismo, ya que ésta es una actividad muy transversal.

Y qué decir del siguiente inquilino de Los Pinos, Felipe Calderón, quien después de prometer un gran apoyo al sector, a la mitad de su gobierno intentó desaparecer a la Sectur para convertirla en un apéndice de la Secretaría de Economía, provocando una rebelión de propios y extraños que finalmente frenó la iniciativa. Tal vez para congraciarse después del gazapo, nombró al 2011 'Año del Turismo', sin que consiguiera mayor relevancia; aunque en el último año de su gestión dio inicio la buena racha que en la materia hemos vivido los últimos seis años.

Por razones externas e internas que ya hemos comentado recientemente en este espacio, la administración de Enrique Peña Nieto hasta el momento ha resultado la mejor para esta industria y todo indica que así concluirá. Y como la moneda está en el aire para saber quién será su sucesor, los empresarios turísticos ya trabajan en elaborar un diagnóstico y un pliego de peticiones para que la bonanza se prolongue, el cual presentarán a los diferentes candidatos presidenciales, esperando que les hagan caso.

Un ejemplo de que las cosas pueden dar resultados positivos si se les toma en cuenta, fue la petición que hicieron de que el director general adjunto del Consejo de Promoción Turística de México a finales del calderonismo, Rodolfo López Negrete, se mantuviera en el cargo, sugerencia que Peña Nieto aceptó y los resultados están a la vista.

Si las cosas van bien, lo menos que podemos esperar es continuidad y cualquiera de los tres principales candidatos tiene las condiciones para concederla. Ya veremos.

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