Opinión

Consumo, por desacelerarse

 
1
 

 

ECONOMÍA

El desempeño del consumo privado a nivel local ha sido un rayo de sol en medio de un día nuboso y con chubascos en el último par de años. Gracias al consumo, nuestra economía ha mostrado una razonable resistencia ante el lastre del componente de inversión pública en el último par de años y la privada en los últimos trimestres. No obstante, es de esperarse que se desacelere durante el año. Sin duda, las características de dicha eventual desaceleración son de importancia central. A continuación algunas reflexiones.

En los últimos años el avance del consumo estuvo fundado en varios factores tanto relacionados con el mercado laboral como con la inflación y el tipo de cambio. En particular, el consumo había sido favorecido por una robusta y estable creación de empleo formal, ganancias en el salario real explicada por bajas cifras de inflación durante 2015 y 2016, el avance de un proceso de formalización y el efecto favorable que la depreciación del peso frente al dólar había tenido sobre las remesas en pesos.

Por ejemplo, el año pasado el empleo formal creció a un ritmo anual de 4.0 por ciento, el salario se recuperó en casi 1.0 por ciento real y las remesas en pesos crecieron en casi 25 por ciento. Todo esto llevó a un avance anual del consumo privado (la definición más amplia de consumo a nivel nacional) de casi 3.0 por ciento (2.7 por ciento).

Tomando en cuenta lo anterior, es relativamente fácil adelantar que el consumo tendería a desacelerarse en los siguientes meses, cortesía de varios factores. Primero, la actual joroba inflacionaria ya ha llevado a la inflación anual a su máximo de 16 años (6.6 por ciento) con su lógico impacto negativo en el poder adquisitivo. Segundo, la revaloración del peso frente al dólar ya acumula 16 por ciento en el año, restándole alcance a las remesas en pesos. Tercero, el crédito bancario al consumo se ha desacelerado gradualmente, moderando así el espacio para financiar consumo, en especial de bienes duraderos.

No obstante, a juzgar por el comportamiento reciente de los factores arriba enlistados, no se anticipa una desaceleración ni brusca ni profunda del consumo. Por el contrario, todo parecería sugerir una desaceleración hacia un ritmo de crecimiento para todo 2017 de 2.4 por ciento. Hacia adelante, la naturaleza temporal del repunte inflacionario, entre otros factores, podrían llevarnos a un repunte en el consumo de nuevo hacia un ritmo cercano a 3.0 por ciento durante 2018.

Lo anterior sin duda matiza el tipo de desaceleración que esperamos, calificándola de moderada y muy alejada del colapso observado en 2009 o el muy bajo ritmo de avance durante 2014 (1.8 por ciento). 

Twitter: @joelvirgen

También te puede interesar:
​¿Están los mercados 'internalizando' perfección?
¿Es el fin del pesimismo en actividad económica?
¿Banxico piensa en recortes de tasa?