Opinión

Consideraciones macrofinancieras para 2015

Elementos clave en el desempeño macroeconómico y financiero tanto global como local serán importados de éste al siguiente año, otros se encuentran prácticamente calendarizados y otros varios seguramente se nos unirán en el camino.

Aquí enlisto siete elementos que considero clave. Desde luego la lista no pretende ser exhaustiva, aunque lo suficientemente relevante como para identificar los pilares de un escenario central razonable para el 2015.
Primero, en el ámbito internacional, muy probablemente los contrastes macroeconómicos subsistirán, no solo entre los bloques avanzado y en desarrollo, sino también al interior de este par de grupos.

Mientras que economías como las de Japón y Europa muy probablemente seguirán reportando ritmos de avance económico particularmente lentos, todo parece apuntar que EUA continuará consolidando un proceso de recuperación económica.

En el mundo en desarrollo, el espectro también podría ser heterogéneo, China seguirá creciendo a un dígito y posiblemente la probabilidad de un "aterrizaje brusco" de esta economía no converja a cero en el mediano plazo.

El crecimiento en Rusia podría continuar experimentando vientos en contra, cortesía tanto de elementos idiosincráticos como de la presión internacional que ha mermado el clima para la inversión.

Los puntos "brillantes" en el bloque en desarrollo no son de clara identificación, el grupo parece caracterizado por ritmos de avance económico de magros a moderados.

Segundo, asociado al punto anterior, posiblemente persistirá el contraste en las posturas de política monetaria, sobre todo en el bloque desarrollado. La Reserva Federal de EUA posiblemente iniciará su proceso de normalización con el inicio de un ciclo gradual de alza en sus tasas de referencia.

En contraste, los esfuerzos de política no-convencionales en Europa y Japón posiblemente coadyuvarán a que el paradigma de la alta liquidez financiera internacional no sea modificado bruscamente.

Tercero, buena parte de los riesgos geopolíticos latentes en 2014 nos acompañarán durante 2015. Podríamos no haber visto todo en cuanto a los movimientos separatistas en Europa, las intenciones anexionistas en Rusia, las tensiones territoriales entre Japón y China, el brote de Ébola todavía no controlado en algunos países de África, etc.

Si bien algunos de estos riesgos tendrían asociadas afectaciones locales, la coexistencia de varios de estos riesgos suman a las incertidumbres presentes en los mercados y los consumidores alrededor del mundo.

Cuarto, si bien los bajos precios del petróleo han sido el producto tanto de condiciones de demanda como de oferta, se antoja difícil que la primera sea el principal promotor de una recuperación en el corto y mediano plazo. Lo anterior debido al bajo ritmo de avance económico vigente en algunos de los principales demandantes alrededor del mundo.

Serán muy probablemente las condiciones de oferta las que tendrían que cambiar, aunque creo que nadie espera un repunte significativo en los precios del petróleo en el mediano plazo, sino básicamente una estabilización.

Quinto, y pasando al entorno local, la demanda externa posiblemente seguirá explicando en buena medida el crecimiento económico en México. El desempeño reciente de la industria manufacturera en EUA y la recuperación sostenida de las condiciones de consumo en aquel país (en parte también promovida por los bajos precios de la energía) serían los principales ejes.

Sexto, derivado de eventos recientes y un entorno de bajos precios del petróleo, posiblemente algunos efectos tempranos de las reformas (en especial la energética) tendrán que esperar para materializarse.

Séptimo, la influencia del contexto nacional reciente no prarece ser clara en cuanto a sus implicaciones sobre el balance de preferencias electorales de camino a las intermedias de 2015. No obstante, el impacto macro y financiero de este tipo de periodos suele ser transitorio o en algunos casos silente.

Con estas consideraciones podemos comenzar a dibujar un escenario base para 2015, aunque vale la pena considerar que cada año los imprevisibles y los "giros de tuerca" de último momento terminan modificando sustancialmente el entorno. De ahí la necesidad de considerar nuestras vulnerabilidades y establecer un marco razonable de administración de riesgos.