Opinión

Congresos opacos

Hay dos problemas del Congreso mexicano y de las legislaturas de los estados en el manejo de sus gastos: una gran opacidad, particularmente respecto a las subvenciones de los grupos parlamentarios; la asignación de bonos y recursos para labores de gestoría, y un costo creciente del Congreso federal y de muchas legislaturas estatales.

Para que los congresos sean garantes de que los otros poderes públicos gasten con integridad y eficacia –una de sus funciones centrales– deben predicar con el ejemplo. Pero ocurre lo contrario: muchos poderes Legislativos se resisten a dar cuenta de sus gastos. Las subvenciones a los grupos parlamentarios son quizá la única isla de opacidad del Estado mexicano. Son recursos que reciben los partidos al interior de los congresos en adición a sueldos, salarios, dietas, viáticos y gastos de oficina. Por razones políticas los partidos determinaron desde hace años que nadie puede auditar esas partidas y sólo reportan erogaciones por capítulo de gasto sin entregar facturas ni comprobantes.

Según el quinto Reporte Legislativo de Integralia, durante los primeros 20 meses de esta Legislatura (2012-2015) los grupos parlamentarios de la Cámara de Diputados recibieron dos mil 142 millones de pesos; a cambio sólo han entregado reportes escuetos en los cuales enlistan los montos ejercidos por capítulo de gasto. Ninguna factura, comprobante ni desagregación de los pagos realizados ni los proveedores o personas beneficiarias. Cabe mencionar que este monto representa un incremento de 64 por ciento en términos reales con respecto a los primeros 20 meses de la Legislatura anterior. El mismo fenómeno se repite en casi todos los congresos estatales.

El segundo problema es un incremento del costo de muchas legislaturas. Hay algunos casos que parecen inexplicables. El Congreso de Baja California aumentó su presupuesto en 271 por ciento en términos reales entre 2005 y 2012; Oaxaca en 140 por ciento entre 2010 y 2013, justamente el primer trienio de la alternancia; lo mismo Sinaloa, con 100 por ciento entre 2010 y 2013; Quintana Roo, uno de los estados más endeudados del país, aumentó el presupuesto de su Congreso local en 282 por ciento entre 2003 y 2014.

¿Por qué crece tanto el presupuesto de algunas legislaturas locales? Parte de la explicación es el aumento de las asignaciones a los grupos parlamentarios, pero otra muy significativa es el creciente clientelismo que invade las labores de muchos legisladores quienes se abocan a la gestoría de fondos y servicios como medio para ganar adeptos y popularidad. La gestoría significa repartir bienes –desde varillas y cemento hasta útiles escolares y alimentos– y también gestionar servicios –por ejemplo, pavimentación, becas, plazas laborales en el gobierno local, entre otros.

La gestoría es una actividad muy rentable políticamente pero que no forma parte de las labores constitucionales de un legislador. No sólo eso, la gestoría invade funciones de los poderes Ejecutivos y se realiza con fines políticos, por lo que tampoco ayuda a reducir la pobreza o mejorar la educación, por ejemplo.

Asimismo, los recursos que muchos congresos entregan a sus diputados para labores de gestoría no requieren comprobación, por lo que algunos de esos fondos pueden ir al bolsillo personal.

Es probable que el incremento de los recursos que reciben los congresos venga de la mano de la abdicación de muchos para vigilar el gasto de los gobiernos. Si los propios diputados son los beneficiarios de gastos no auditables, ¿para qué pedir a otros las cuentas que ellos no quieren dar?

El mayor pluralismo que vive México ha detonado una espiral clientelista al interior de los poderes Legislativos, en lugar de una cultura de más rendición de cuentas. La calidad macro de la democracia, que incluye el buen uso de los recursos públicos, se construye a partir del uso correcto y responsable de los recursos a nivel micro.

Que el presupuesto de los poderes Legislativos sea una porción menor del gasto público no justifica su mal uso. Sobre todo porque los congresos deben ser garantes de que los otros poderes hagan un uso íntegro y eficaz de los dineros públicos.

El Reporte Legislativo puede bajarse en www.integralia.com.mx

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