Opinión

Con Trump, el que se enoja pierde

 
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Con Trump, el que se enoja pierde.

Ayer, justo el día en el que Trump firmó la orden para realizar una de sus promesas más ruidosas y emblemáticas de su campaña: la construcción del muro, la cotización del peso frente al dólar tuvo uno de sus mejores días y por la noche estaba en 21.03 pesos.

Trump fue ambiguo en sus mensajes de ayer, pues después de ordenar la construcción del muro dio un discurso en el que habló de la relevancia de que la economía mexicana estuviera fuerte y saludable.

Por la noche, el presidente Peña transmitió un mensaje en el que reprobó la construcción del muro, reiteró que México no lo pagaría y dejó su viaje a Washington la próxima semana sujeto a los resultados finales de las conversaciones que sostienen Luis Videgaray e Ildefonso Guajardo en Estados Unidos.

¿Cómo entender que en todo este contexto el peso se haya fortalecido y sea la moneda que más se ha revaluado a escala internacional?

Van las siguientes consideraciones.

Aunque la construcción del muro fue una promesa de campaña de Trump, la realidad es que ese muro, de una u otra forma, está construyéndose desde hace bastantes años. Hay discrepancias respecto a la extensión de las barreras físicas colocadas en el lado de Estados Unidos en la frontera (muros, bardas, vallas, alambradas, cercas) pero podrían tener ya una extensión de 650 a poco más de mil kilómetros.

No se va a empezar a construir el Muro. Ya está.

Se trata de un tema políticamente significativo para Trump y ominoso para México, pero en realidad con menos implicaciones prácticas de las que parece.

El tono del discurso de Trump ayer cambió. Por un lado, refirió que “una economía fuerte y saludable en México es algo muy saludable para Estados Unidos también”. Y, por otro lado, respecto al tema de la migración refirió que “el flujo sin precedentes de inmigrantes ilegales de América Central perjudica a México y a Estados Unidos”. No sólo bajó el tono de la beligerancia, sino que hubo otro sentido en las declaraciones.

Ese fue un factor determinante en la ganancia del peso.

En las entrevistas que por la noche ofrecieron Videgaray y Guajardo, transmitieron el hecho de que, pese al reclamo expresado por México ante el asunto del muro, los interlocutores que tuvieron se mostraron receptivos a los argumentos esgrimidos por los representantes del gobierno mexicano, lo que se reflejó en el discurso posterior de Trump.

Bajo estas consideraciones, creo que existen muy altas probabilidades de que se realice el encuentro entre el presidente Peña y Trump, la próxima semana.

Aunque se dejó en suspenso una decisión definitiva, salvo que hoy ocurra algo imprevisto, hay indicios de que la valoración es que resulta mejor continuar con el diálogo.

Me parece que lo peor que podemos hacer frente a Trump es responder visceralmente, como percibo que ocurrió en muchos ámbitos ayer.

Lo más adecuado es usar una estrategia inteligente que valore en qué momento es conveniente dialogar y en cuál otro enfrentarse. Y creo que ahora hay que dialogar.

Sé que no es una posición popular y que probablemente me quede en la minoría proponiéndolo. Pero hay que recordar el viejo adagio que dice: el que se enoja pierde. Y hoy las circunstancias son tan importantes que nuestro enojo no puede nublarnos la razón.

Twitter: @E_Q_

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