Opinión

Con 'M' de México, de Mujer y de Muerte

Los feminicidios una realidad creciente

  
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Las mujeres protestaron de esta forma contra la violencia de género y el feminicidio. (Reuters)

Como acertadamente lo han señalado los especialistas y diversas asociaciones civiles, “el creciente número de asesinatos contra mujeres es una tragedia y una vergüenza nacional” ; los feminicidios se han convertido en una epidemia en nuestro país. Entre 2006 y 2013, la mayoría de los asesinatos de mujeres tuvieron lugar en sus hogares, lo que da cuenta del nivel de violencia familiar que viven las mujeres mexicanas, sin embargo, a partir de 2009 el número de las mujeres asesinadas en la vía pública ha ido en aumento, lo que revela la creciente violencia social de la que somos objeto actualmente las mujeres.

Los feminicidios ocurridos en México son noticia que se ve con horror en el extranjero, pero aquí son delitos que al igual que muchos otros que lastiman a las mujeres son invisibilizados en el ámbito institucional, privado y social.

Existe aún mucha ignorancia entre la diferencia del homicidio y del feminicidio. El homicidio culposo o doloso puede tener muchas causas, en tanto que el feminicidio, su causa es el odio, la misoginia, la discriminación, se asesina a las mujeres por el hecho mismo de serlo.
De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en nuestro país siete mujeres son asesinadas cada día. Cifra que nos convierte, según un análisis de TrustLaw para la Fundación Thomson Reuters, en uno de los integrantes del G-20 en donde las mujeres se encuentran más desprotegidas después de India, Arabia Saudita, Indonesia y Sudáfrica.

Evidentemente, los feminicidios constituyen en sí mismos un grave problema el cual se agudiza debido a su creciente incidencia y a la impunidad en que suelen quedar estos delitos, que se encuentra en muchas ocasiones relacionados con la trata de personas en sus diversas modalidades y narcotráfico. La gran mayoría de las víctimas se encontraban en estado de vulnerabilidad: solas, con falta de oportunidades y en pobreza.

Entre 2013 y 2015, según datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), 6,488 mujeres fueron asesinadas. Es decir un 46% más que en el periodo entre 2007 y 2009. El Estado de México registró 1,045 homicidios de mujeres, seguido por Guerrero, Chihuahua, las Ciudad de México (CDMX), Jalisco y Oaxaca, con 512, 445, 402, 335 y 291 asesinatos de mujeres, respectivamente, mientras que por encima de 200 asesinatos están Tamaulipas, Puebla, Veracruz, Nuevo León, Michoacán, Guanajuato, Baja California y Coahuila.

Es de señalar que, en lo últimos meses de 2016 se han presentando un alarmante ola de feminicidios en Puebla y Morelos, el Estado de México y la CDMX, en donde las delegaciones que presentan el mayor número de feminicidios son Iztapalapa, Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero.

La Ley General contra la Violencia de las Mujeres establece que “la violencia feminicida es la forma extrema de violencia de género contra las mujeres, producto de la violación de los derechos humanos, en los ámbitos público y privados, conformada por el conjunto de conductas misóginas que pueden conllevar impunidad social y del Estado y pueden culminar en homicidio y otras formas de muerte violente de mujeres”. Y se prevé la figura denominada Alerta de Violencia de Género, la cual se ha activado tres entidades federativas, a pesar de que la solicitud de activación se ha solicitado en más de diez.

A pesar de la disposición legal señalada, no se ha podido consolidar un proceso de armonización en todas las entidades, e afecto de contar en la legislación penal con tipos penales claros y eficientes. De ahí que el Comité de la Convención para la Eliminación de la Discriminación Contra la Mujer (CEDAW) ha manifestado su preocupación por las deficiencias y diferencias en las definiciones del delito de feminicidio en los códigos penales de las Entidades Federativas, instando al Estado mexicano a tomar las medidas necesarias para asegurar que la tipificación del feminicidio se base en elementos objetivos que permitan su adecuada implementación, así como a acelerar la tipificación del delito en las entidades federativas pendientes. Además, llamó al Estado mexicano a estandarizar los protocolos de investigación del delito de feminicidio a lo largo del país .

La violencia, discriminación e invisibilidad de las mujeres desafortunadamente está presente en todos los ámbitos tanto privados como públicos, incluso en la ley y en las políticas públicas. En el caso del feminicidio, aún la reparación del daño para las víctimas no es una constante en todas las legislaciones estatales y los tipos penales en muchos casos son inexistentes o subjetivos; además en muchos casos las autoridades no están debidamente sensibilizadas a la problemática lo que resulta en la instrumentación de malas averiguaciones previas e impunidad, así mismo desafortunadamente no es raro escuchar todavía que se responsabiliza a la víctima por la manera de vestir o por los horarios en los que se encuentra en la calle, en lugar de al victimario.

Ha fallado la persecución y sanción de los delincuentes pero también ha fallado la prevención. Las calles, el transporte, los trabajos, la escuela, las redes sociales, el hogar y en general el entorno no es seguro para las mujeres mexicanas.

Mucho es lo que tenemos aún por hacer para que la igualdad y la justicia sea una realidad jurídica, política y social.