Opinión

¿Cómo ve Carstens a la economía?

 
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Agustín Carstens, gobernador del Banco de México

DAVOS.– La política monetaria del Banco de México seguirá –por lo pronto– a las decisiones que tome la Reserva Federal de Estados Unidos. En una conversación que sostuve el fin de semana con el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, al término de la reunión del Foro Económico Mundial, éste reafirmó su intención de que los incrementos de las tasas de interés no se adelanten a las decisiones de la autoridad monetaria norteamericana.

La semana pasada se dio a conocer el primer dato de la inflación en 2016 y en la primera quincena del año fue virtualmente inexistente.

Desde el punto de vista estricto de las condiciones domésticas, señaló Carstens, incluso habría posibilidad de mantener una política monetaria relativamente laxa, pues es presumible que los niveles de inflación se mantengan bajos.

Sin embargo, México no puede sustraerse del entorno internacional, y bajo esa óptica, eventualmente tendrá que aumentar los réditos.

El gobernador del Banco de México reiteró lo que ya había calificado días antes con el peso como una “sobrerreacción de los mercados”, y explicó que tiene la confianza de que al paso de las semanas los inversionistas que tomaron la decisión de vender todo tipo de activos de mercados emergentes, puedan hacer una diferenciación y perciban que los de México tienen un menor nivel de riesgo, lo que eventualmente propiciaría que sus precios aumentaran, y con ello, el dólar bajará de precio.

Sin embargo, también subrayó que no debe haber confusión: el Banco de México no persigue ningún nivel predeterminado de la paridad.

Más allá de la distensión que se produjo el viernes pasado en los mercados financieros luego de una semana de caídas, la percepción que pude captar en la reunión del Foro Económico Mundial es que la inestabilidad no será pasajera.

Los funcionarios y banqueros chinos que asistieron a la reunión, intentaron apaciguar los ánimos y señalar que en realidad las cosas no están mal y que el crecimiento, aunque menor al acostumbrado, sigue siendo alto.

Sin embargo, la sensación con la que quedé al final es que ese argumento no logró convencer a la mayoría de los inversionistas y expertos que acudieron a las reuniones.

Carstens no está optimista respecto a la evolución de la economía internacional, por el impacto que tienen los malos comportamientos de Brasil y Rusia, o la desaceleración de China, y no descarta en sus escenarios la posibilidad de una nueva recesión mundial.

Sin embargo, quienes han sido sistemáticamente pesimistas, como Nouriel Roubini, el “doctor desastre”, explicaron en esta reunión que no ven condiciones semejantes a las que se presentaron en 2008-09 como para pensar en una nueva recesión a escala global.

Aunque las opiniones no son unánimes, no hay quien esté visualizando un panorama optimista a escala global. En el mejor de los casos, lo que se percibe es un mejor desempeño de Estados Unidos y de algunos países de Europa, pero con una situación más bien mala en los países emergentes.

¿Qué implicaciones puede tener para México? Es algo que abordaremos en el siguiente artículo.

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